- Así es.
- ¿Con cuál de ellos? ¿Peña Nieto?
- No, don Próspero. Enrique Peña Nieto no es su hijo. Claro, él lo hizo.
- Hombre, pues no le salió nada mal. Hasta le enseñó a andar muy peinadito.
- Los problemas los tiene con los hijos que tuvo con la francesa.
- ¿Ah, se casó con una francesa?.
- Una Mujer de Nombre Maude Versini.
- Tenía que ser.
- ¿Por qué?
- Se casó con la única que le entendió.
- ¿Cómo?
- Acuérdese que Arturo Montiel hablaba y nadie le entendía ni jota.
- Tenía mala dicción, es verdad.
- ¿Mala? Si cuando daba sus discursos parecía que alguien iba pisando sobre renacuajos.
- Pues el caso es que casó con esta chica, se divorció y acordaron que ella se iría a Francia y se llevaría a los niños con ella. Claro, con visitas programadas.
- ¿Y se salieron de programa?.
- Algo así, porque los niños estuvieron con Arturo para Navidad, pero tenía que regresar a principios de enero.
- ¿Y por qué no?
- Arturo decidió quedarse con ellos bajo el pretexto de que la mamá los trataba mal y consiguió que un juez del Estado de México le otorgara la patria potestad.
- ¿Un juez del estado de México?.
- Así es.
- Uno de sus “huele colas”. Por favor.
- El asunto se pone grave, para él, al amenazarlo la señora con que si no regresan los niños en un plazo perentorio, va a darle gusto a la lengua y a mencionar toda clase de raterías en las que Montiel estuvo involucrado mientras fue gobernador del Estado de México.
- Pues debería empezar la señora ya, porque se dice que fueron tantas, que si no se da prisa en comenzar a narrarlas, no va a terminar antes de que acabe el año.
- Y dice la señora que va a hacer intervenir a las autoridades francesas y a causar un lío internacional.
- Por allí no hay bronca, profesor.
| Comparte ese artículo: |
|



