ASUNTO DE RELOJERÍA
Todo a cuento porque esta semana estuvo en nuestra ciudad el editor y narrador tamaulipeco Martín Solares (Tampico, 1970) presentando “Los Minutos Negros”, su primera novela, recién finalista del Premio Rómulo Gallegos, presentada por su tocayo y coterráneo Martín Molina.
Pero ¿qué son los minutos negros?, dejemos correr la voz del reseñista:
“Un periodista acallado brutalmente en el intento de descorrer las cortinas terribles del pasado.
Ciudades devoradas por una neblina calurosa, erigidas sobre las tumbas olvidadas de actos sin perdón.
Un detective maltrecho y entrañable, un nombre de resonancias boxísticas, un fajador en un interminable round contra las sombras, un hombre como muchos, cuya vida es una caída en cámara lenta; como las casas que muerde la humedad mansa de un Río, como las selvas deforestadas por la mano del hombre.
Y como en todo cuento de horror, los chivos expiatorios que alimentarán la hecatombe”.
LAS MANECILLAS DEL HORROR
La magistral obra de Solares refrenda el acierto del narrador que entiende la violencia más allá de toda superficie y coloquialismo, un sujeto dispuesto a derrumbar las máscaras de caricatura tras la que muchas veces se esconde el horror. La verdad es que lo que solemos llamar “policiaco” recorre toda la literatura desde sus orígenes, y no es otra cosa que la búsqueda del enigma y la posibilidad subsiguiente de descifrar ese enigma. Desde esta perspectiva, hasta la poesía religiosa es poesía policiaca, la poesía metafísica, la poesía simbolista. Arriesgándome a asumir como válida esta premisa podría inferir que mientras autores canónicos del género como Conan Doyle o Gilbert Keith Chesterton tematizan en sus libros la búsqueda de este enigma de una forma subliminal, sea su búsqueda poética, filosófica o teológica, los representantes de la novela negra tematizan o critican abiertamente la realidad visible, acentuando la importancia de dar con la verdad subjetiva, o lo que es más terrible aún, como lo desarrolla mediante una potente prosa el libro que nos ocupa: la imposibilidad real de justicia.
BARDO DE LAS BARDAS
“Los tiempos felices en la humanidad son las páginas vacías de la historia”.
Leonardo Sciascia.
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