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Otto Schober
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Otto Schober. Profesor y Licenciado en Educación Primaria; Comentarista radifónico con cápsulas en Núcleo Radio Zócalo; Funcionario de la Secretaría de Educación Pública nivel Primarias en Piedras Negras, Coahuila, Mex.; Historiador de Piedras Negras, Coahuila, México

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04 Marzo 2017 04:00:00
LOS MITOS SOBRE SANTA ANNA
A antonio de Padua María Severino López de Santa Anna Pérez de Lebrón, mejor conocido como Antonio López de Santa Anna, se le acusó de traicionar al país por haber avalado la independencia de Texas en 1836, pero él no lo reconoció, porque en el Tratado de Velasco (1836) lo que acepta, mientras se encuentra preso, es que una comisión de Texas acuda al congreso mexicano para tratar el tema de su independencia, sabiendo perfectamente que el congreso no la aceptaría. Se le acusó de traidor porque perdió la guerra contra Estados Unidos (1846-1848).

Los documentos muestran lo contrario. Santa Anna se dedicó a luchar en los 3 frentes de combate: En el norte, en Veracruz y en los alrededores de la Ciudad de México. De hecho, a quien intentó engañar fue a los gringos. Aunque es cierto que ellos le pagaron para que comprara al congreso mexicano y se reconociera la derrota, él se quedó con el dinero y peleó en los 3 frentes de guerra.

Lo que se puede sostener hasta cierto punto es la idea de “vende patrias” porque vendió La Mesilla en 1853, pero no remató la mitad del territorio nacional. Este es otro mito. La mitad del país se perdió en la guerra contra Estados Unidos y se signó en el Tratado de Guadalupe del 2 de febrero de 1848 que Santa Anna no firmó. Se cuentan once veces [que gobernó] porque cada vez que él salía de la Ciudad de México y regresaba sus críticos sostenían que iniciaba una nueva presidencia. Esto se hizo para generar la inestabilidad de la época.

Esa tradición de ensalzar el caos y la anarquía viene de los historiadores del porfiriato, que querían contrastar la inestabilidad de las primeras décadas nacionales con el porfiriato. Son 6 mandatos (1833-1835, 1839, 1841-1843, 1843-1844, 1846-1847 y 1853-1855), en los que en muchos no estuvo en la Ciudad de México, pues se hallaba en el frente de combate o en su hacienda.

Estuvo mucho más tiempo en Veracruz que gobernando el país. La acusación de traidor surge a partir de la guerra contra Estados Unidos. Fue el chivo expiatorio perfecto. El trauma de esa derrota fue tan grande que lo más fácil para la clase política mexicana era culpar a una persona. Con el tiempo, hacía falta responsabilizar a alguien y fue a él a quien se eligió, exculpando al resto de los responsables. El problema es que la idea de traidor está muy afincada en el imaginario colectivo del mexicano.

Han pasado tantas décadas en las que se ha enseñado lo mismo, que es muy difícil cambiar esa visión, porque lo que existe una historia de héroes y villanos de finales del siglo XIX repetida hasta ahora. Hay que superar la idea de héroes y villanos. Esto lo han hecho los historiadores en los últimos 30 años. Debemos pensar en el cómo y por qué de la historia. Los héroes y villanos no nos ayudan a entender el pasado. (Tomado del libro “Santa Anna”, del académico escocés Will Fowler)

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