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Otto Schober
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Otto Schober. Profesor y Licenciado en Educación Primaria; Comentarista radifónico con cápsulas en Núcleo Radio Zócalo; Funcionario de la Secretaría de Educación Pública nivel Primarias en Piedras Negras, Coahuila, Mex.; Historiador de Piedras Negras, Coahuila, México

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13 Septiembre 2017 04:00:00
LOS NIÑOS HÉROES –II parte-
De lo que no hay duda, es de la valentía de los cadetes, que combatieron cuando la gran mayoría de la tropa desertaba. Los testimonios de los invasores así lo consignan. La primera obra histórica sobre la guerra Apuntes para la Historia de la guerra entre México y los Estados Unidos, publicada en 1848, contiene relatos pormenorizadas de hechos de valentía de los alumnos del Colegio y solo se describe la subida de los estadounidenses a lo alto del Castillo. El 17 de septiembre de 1849, se recordó a los que murieron defendiendo al país dos años atrás, realizando una procesión llevando los restos de cuatro héroes al cementerio de Santa Paula: Frontera, Cano, Pérez y el del bravísimo Xicoténcatl.

El 13 de septiembre de 1871, se formó una asociación de excadetes del Colegio Militar, para reivindicar el prestigio del Colegio, presidida por el general Fernando Poucel, que combatió como teniente y cayó prisionero, y los cadetes: José Tomás Cuéllar, que luego fue un notable escritor y poeta; Antonio Sola, que fue presidente de la Ciudad de México; Santiago Hernández, autor de los únicos 6 retratos de los cadetes; entre otros.

En los cuatro años siguientes, la ceremonia se efectuó en el gran ahuehuete de Moctezuma, donde el Presidente de la República enarbolaba la bandera del Batallón de San Blas que rescató Xicoténcatl. Porfirio Díaz la efectuó en el sitio en donde murieron. El 1er monumento fue un obelisco, inaugurado el 13 de septiembre de 1882. El 3 de marzo de 1884, se estableció el pase de lista. En 1921, se celebró por 1ª vez un 13 de septiembre. En 1938 se agregaron a la lista los nombres de los cadetes navales José Azueta y Virgilio Uribe. El pase de lista se hizo costumbre a partir de 1941. El 13 de septiembre de 1947 se colocó la primera piedra del hemiciclo.

En la víspera del centenario se descubrieron seis cráneos en los ahuehuetes de Miramón, que pertenecían a cinco esqueletos masculinos jóvenes y a uno adulto.

Los dictámenes se dieron por buenos, aunque dejaron mucho que desear por la duda de autenticidad y se les rindió tributo de honor por vez primera. Lo raro es que, si los investigadores sabían el sitio desde decenas de años antes, tuvieron que pasar 100 años para desenterrarlos. El 14 de septiembre de 1947, en la plaza de la Constitución se levantó un túmulo con seis urnas de plata con los presuntos restos de los niños héroes.

A partir de 1953, todas las celebraciones se realizan en este monumento. El historiador José Manuel Villalpando, señala que no existen registros de que Escutia fuera cadete, probablemente era un soldado del Batallón de San Blas que huía de la mascare, murió en la ladera poniente del cerro, donde fue encontrado sobre una roca y sin bandera, porque la bandera del Castillo, que había perdido la franja roja y medía entre 10 y 12 m2, fue arriada y capturada por los invasores, que estuvo como trofeo en la Academia de West Point y devuelta a México en 1952.

Cada 13 de septiembre se refrenda la tradición con hechos comprobados y de otros que no lo son, aunque estos últimos no son mera fantasía, porque encuentran sus raíces en hazañas auténticas hoy olvidadas como la del intrépido coronel Xicoténcatl, pero la tradición de la celebración continúa llenando de admiración a los niños mexicanos, aunque sea una hermosa leyenda. (¿Quién aventó a Juan Escutia? de Enrique Plasencia de la Parra)

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