Los 10 mitos sexuales de más alto riesgo son: 1. La mujer debe ser pasiva y el hombre activo. Una mujer que sea activa es fácil y no vale la pena tener una relación seria con ella, aunque todo hombre sueña con encontrarse una de esas en su camino (para un rato, por supuesto). 2. Los niños, hasta antes de la adolescencia y los adultos mayores no tienen deseos sexuales, son limpios y blancos, porque el sexo ensucia. Si acaso tienen, son enfermos. 3. La masturbación hace daño, causa retraso mental o hace que salgan espinillas en la cara, además, las mujeres y los casados no deben masturbarse.
4. Los hombres piensan más en el sexo que las mujeres, porque su naturaleza erótica es más fuerte. 5. La mujer le debe demostrar el amor al hombre acostándose con el, pero si no es virgen cuando se inicia una relación en serio, ya no vale la pena casarse con ella. 6. No se puede tener sexo durante la menstruación, porque las mujeres no se pueden excitar durante el período, la relación sexual será sucia y trae infecciones. 7. Tener sexo anal es contra la naturaleza, y el sexo anal sólo lo desean y lo hacen los pervertidos y los homosexuales. 8. Si la mujer no tiene un orgasmo en cada coito, es frígida, aunque en las mujeres el placer pueda ser tan emocional como físico. 9. La mujer es quien tiene que cuidarse para evitar el embarazo, y hay muchas formas de evitarlo: el ritmo, hacerlo de pie, orinar o lavarse los genitales después del acto sexual. Cuando el hombre efectúa el coitus interruptus, es porque está cuidando a la mujer (aun cuando gran cantidad de niños son hijos de esas prácticas). 10. Todo placer sexual que no lleve directamente a la relación de hombre y mujer y con el destino final de procrear será anormal y enfermo.
Lo siento mucho si usted cree en ellas, pero todas estas ideas son falsas.
Otra de las falacias sobre el sexo es encontrar la relación entre alguna parte del cuerpo y el pene. El mismo mito popular que creó la idea de que el hombre que tiene los genitales más grandes da mayor satisfacción a las mujeres y por lo tanto es mejor macho, es el que elabora las analogías entre el tamaño de los pies, de la nariz y la longitud del pene. Obtenemos mucha satisfacción en presumir estas partes, aunque la relación entre ellas sólo es fantasía.
Ahora la prensa mundial se regodeó con la noticia de que los dedos de las manos pueden dar pistas sobre la longitud del pene, por los resultados de una investigación realizada en Corea del Sur y publicada en el Asian Journal of Andrology, que concluyó, con una muestra de conveniencia de 144 hombres, que si se tiene el dedo índice más corto que el dedo anular, posiblemente se tenga un pene más largo que el promedio.
El estudio se basa en la presencia de la llamada “testosterona prenatal”, que pueden influir en el feto después de realizada la concepción, en una serie de características tales como el tamaño de los dedos y el tamaño del pene.
A pesar de que existen estudios que han sugerido que los hombres que tienen dedos índices largos pueden tener hasta 30% de menor posibilidad de desarrollar cáncer de próstata, estos estudios no tienen suficiente confiabilidad por sus muestras no representativas y su falta de control en las llamadas “terceras variables”. Estamos contemplando el nacimiento de otros mitos sobre la sexualidad.
Pero tal vez el mito con mayor poder destructivo es la que dice que la educación sexual hace a los jóvenes que inicien más pronto su vida sexual y tengan más sexo.
La Organización Mundial de la Salud realizó cinco estudios entre 1980 y 2003 en los cuales se demostró que los programas de educación sexual no solamente no promueven el inicio temprano de la vida genital, sino que la hacen más plena y disfrutable. Educar en la sexualidad es desterrar sus mitos y falacias.
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