El principal ofrecimiento fue el de llevar a cabo un reordenamiento urbano, ya que cada vez es mayor el desorden, abusos e irregularidades que se cometen en el crecimiento de las poblaciones coahuilenses en todos los ramos con el permiso y visto bueno de autoridades de distintos niveles.
Para exterminar ese cáncer no se requiere inversión alguna, si es que se desea y hay la firme intención de darle una mejor calidad de vida a los habitantes de los diferentes sectores donde se ha venido padeciendo de la impunidad, tolerancia e indiferencia que “brindan y ofrecen” la mayor parte de los inspectores de las direcciones municipales de Ecología, de Obras Públicas, de Desarrollo Urbano, de Parquímetros, Policía, Vialidad, de la Dirección de Asuntos Primarios y otras áreas más.
Es conocido que los inspectores municipales hacen ojos de ciego o vulgarmente “se hacen patos o guajes” cuando se les ordena verificar las quejas y denuncias de lo que está mal en el buen vivir a que tienen derecho los coahuilenses, sea contaminación ambiental, del subsuelo, negocios ruidosos, de prostitución y otros ramos no permitidos, al menos por la ley y reglamento.
Los inspectores se hacen los ciegos gracias a las dádivas que reciben de quienes infringen el reglamento y normativas establecidas por las autoridades de Desarrollo Urbano, particularmente cuando se abren nuevos negocios en sectores residenciales, igualmente en los centros comerciales y otros puntos de las diferentes ciudades de la entidad, en particular en las de mayor población.
La impunidad y protección que “venden” los inspectores se da en las distintas ciudades del estado, incluyéndose entre sus “clientes” el establecimiento de talleres mecánicos, restaurantes, fondas, table dance, escuelas de música, imprentas y otros negocios ruidosos y violatorios a las leyes que provisionalmente se autorizan en las mal llamadas “ventanillas únicas” que han sido sólo para beneficio de los inspectores.
Las ventanillas únicas fueron creadas en los municipios para agilizar y tramitar sin contratiempo alguno, pero con la advertencia clara de que es tan sólo provisional y mientras verifican personal y ocularmente los inspectores si es que están cumpliendo con la regulación respectiva.
Generalmente, al menos hasta ahora, una vez que el interesado entrega la dizque documentación donde supuestamente cumple con la ley y reglamentación, los representantes de las diferentes áreas, refiriéndonos a los inspectores, jamás se paran y si lo hacen es para recibir para sus “chescos y cheves” y a cambio rendir un “positivo informe” que a final de cuentas se traduce y trata de un reporte plagado de mentiras.
Ese disimulo, protección y “ojos de ciego” que es la tónica de los inspectores, dado origen y motivado a que los sectores urbanos de las ciudades de Coahuila se llenen de negocios que afecta y afea la imagen de la población y daña la tranquilidad y calidad de vida que buscan miles de coahuilenses, pero que no la encuentran por tanto desorden urbanístico creciente cada vez más por el “apoyo” de los inspectores.
(http://www.intersip.com.mx)
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