Los regalos y la cena son los símbolos más importantes de la Navidad. Al niño que nació vinieron a regalarle, según cuenta la tradición, mirra, incienso y oro, tres magos de oriente, y estos regalos sin dudarlo eran los de la parentela rica. Pero antes habían llegado pastores y gente simple a ofrendarle cosas sencillas, que me supongo eran más para la vida diaria y seguramente con ellas prepararon la cena de Navidad. Como sea, el regalo más caro no siempre es el mejor y se preferirá la presencia de los seres queridos antes que lo espléndido de los objetos. También se desearía moderación en el beber, porque el alcohol es uno de los factores que impide el pleno disfrute de esta celebración que para muchos es tan importante
¿Sabía usted que un porcentaje significativo de adultos sufre de depresión estas fechas? Muchas personas viven en la noche de Navidad el llamado Síndrome de la Depresión Blanca, viéndose afectadas por un cuadro de tristeza, inapetencia y apatía, a medio camino entre el duelo y el trastorno adaptativo, derivado de los huecos afectivos que pueden ser causados por la ausencia de personas queridas, cuya separación aun no se ha superado y se verá intensificada en estas fechas. Si está usted en esa situación, no trate de evitar ese sentimiento con la euforia engañosa del alcohol. Su consumo excesivo solamente sirve para aumentar los síntomas y pone en riesgo la integridad de las personas, su salud y la posibilidad de ser ejemplo para los pequeños de la familia que no necesitan, en definitiva, un regalo de esa naturaleza.
¿Qué tan capaz es usted de disfrutar la Navidad sin tomar bebidas alcohólicas? Se dice que en épocas de Navidad muchas personas van a Alcohólicos Anónimos, no para anotarse sino para borrarse de sus listas. Y es que en estos días el consumo es tan excesivo que la cantidad que alguien toma en un mes, la puede consumir en unos cuantos días.
El consumo de alcohol crece mucho en estos tiempos. Tan es así que el Consejo Nacional contra las Adicciones advierte que el consumo de alcohol aumenta 30% en esa temporada, lo que ocasiona serios problemas de salud, sociales y familiares. Además, 7 de cada 10 casos de violencia intrafamiliar son hechos bajo influencia del alcohol y se presentan gran cantidad de peleas y desencuentros de todo tipo.
Y no es que solamente se expongan las personas a cometer faltas a la moral, como aquel ebrio que le pregunta a un cura si él es quien aparta a las mujeres del mal, y cuando el padre le dice que sí, el sujeto le pide que le aparte dos para Navidad. También puede tener trágicas consecuencias. Si se ingiere mucho alcohol en poco tiempo, puede ocasionar hemorragia del tubo digestivo, hepatitis alcohólica o pancreatitis, con riesgo de muerte, incluso en bebedores no frecuentes.
Propician conductas peligrosas, agresiones verbales o físicas hacia la familia y los amigos y lo peor, el alcohol da la impresión de que manejar es fácil y divertido, siendo que conducir en ese estado representa el mayor riesgo de morir por accidente y más del 70% de las colisiones automovilísticas se deben a esta causa. Y lo peor de todo es esa actitud de moda que consiste en combinar alcohol con antidepresivos, con sedantes, con anfetaminas o con cocaína, que una vez pasados los efectos estimulantes producen depresiones profundas que pueden ser causa de suicidios abiertos o encubiertos. Si queremos tener realmente una noche de paz, no hay que buscar la paz en el alcohol. Hay que saber que la paz es como la felicidad: para recibir primero hay que dar. Y recuerde que la felicidad no depende de lo que tomemos, sino de la moderación hacia nuestros placeres.
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