Se trata de un fenómeno en que la comida se convierte en la mejor amiga de las mujeres y sirve para subirles el ánimo, calmarles el estrés y aliviarles el aburrimiento.

Esto es un asunto de cuidado que trata Mayo Clinic Women’s HealthSource, cuyos especialistas dicen que la ingesta de índole emocional generalmente conduce a comer en exceso, sobre todo alimentos altos en calorías, dulces, salados y grasosos.

Peligro para ellas

Las mujeres, indican, son particularmente proclives a comer por motivos emocionales y después de ingerir esos alimentos prohibidos, no sólo que se sienten más culpables, sino menos saludables que los hombres.

Los expertos nos cuentan que la conexión entre estrés e ingesta posiblemente se origina en la química cerebral. Ante una amenaza real, se produce la reacción del síndrome de lucha o fuga, suprimiéndose temporalmente el apetito.

Frente al estrés constante, problemas de salud, relaciones interpersonales difíciles o demasiado trabajo, muchos recurren a alimentos con alto contenido calórico y graso para buscar consuelo, mencionan.

Caminos de escape

Mayo Clinic Women’s HealthSource ofrece las siguientes sugerencias para entender y superar esa ingesta de índole emocional:

Aprender a reconocer cuándo es genuina el hambre. El sentir ansias por cualquier hojuela frita o galleta poco después de la comida posiblemente es hambre emocional, no hambre verdadera.

Identificar los desencadenantes para comer. Mantener un diario puede ayudar a encontrar patrones para la ingesta emotiva, tales como emociones y sentimientos producidos por la comida, cantidad y momento de comer, así como los sentimientos que surgen después de hacerlo.

Buscar consuelo en otra parte. No busque caramelos, mejor camine, llame a un amigo, escuche música, lea o mímese y vaya al cine.

Controlar el estrés de manera sana. El objetivo es disminuir el estrés con tácticas sanas, entre ellas, hacer ejercicio regularmente, descansar de manera adecuada y recibir apoyo de familiares y amigos.