El hombre, mientras más se aleja de Dios, más se confunde y vacía. Vuelvo al libro “Jesús de Nazaret”, que el teólogo alemán Joseph Ratzinger empezó a escribir antes de ocupar la Cátedra de Pedro. Sobre la elección de Barrabás en lugar el Hijo de Dios, Benedicto XVI explica en el capítulo “Las tentaciones de Jesús”:
“(…) Barrabás era una figura mesiánica. La elección entre Jesús y Barrabás no es casual: dos figuras mesiánicas, dos formas de mesianismo frente a frente. Ello resulta más evidente si consideramos que ‘Bar-Abbas’ significa ‘hijo del padre’: una denominación típicamente mesiánica, el nombre religioso de un destacado líder del movimiento mesiánico. La última gran guerra mesiánica de los judíos en el año 132 fue acaudillada por Bar-Kokebá, ‘hijo de la estrella’. Es la misma composición nominal; representa la misma intención.
“Orígenes nos presenta otro detalle interesante: en muchos manuscritos de los Evangelios hasta el siglo III el hombre en cuestión se llamaba ‘Jesús Barrabás’, Jesús hijo del padre. Se manifiesta como una especie de doble Jesús, que reivindica la misma misión, pero de una manera muy diferente. Así, la elección se establece entre un Mesías que acaudilla una lucha, que promete libertad y su propio reino, y este misterioso Jesús que anuncia la negación de sí mismo como camino hacia la vida. ¿Cabe sorprenderse de que las masas prefirieran a Barrabás?
“Si hoy nosotros tuviéramos que elegir, ¿tendría alguna oportunidad Jesús de Nazaret, el Hijo de María, el Hijo del Padre? ¿Conocemos a Jesús realmente? ¿Lo comprendemos? ¿No debemos tal vez esforzarnos por conocerlo de un modo renovado tanto ayer como hoy? El tentador no es tan burdo como para proponernos directamente adorar al diablo. Sólo nos propone decidirnos por lo racional, preferir un mundo planificado y organizado, en el que Dios puede ocupar un lugar, pero como un asunto privado, sin interferir en nuestros propósitos esenciales. Soloviev atribuye un libro al Anticristo, ‘El camino abierto para la paz y el bienestar del mundo’, que se convierte, por así decirlo, en la nueva Biblia y que tiene como contenido esencial la adoración del bienestar y la planificación racional”.
Comparto estas lecturas como católico, sin la intención de ofender al que no cree o tiene otro dios, menos de convertirlo; como al catolicismo lo han hacho estadistas de la talla de Tony Blair, intelectuales e incluso líderes de otras religiones. Lo hago porque creo y porque estoy persuadido de que el mundo será mejor si miramos más al cielo y escuchamos más nuestro corazón. Si buscamos luces que iluminen el espíritu y lo salven y no de artificio que lo pierdan.
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