En un diario de Torreón, encontré unas declaraciones hechas por uno de esos tantos líderes que recomienda a “su gente” o sea sus víctimas que para ser “defendidos” tienen que pagar cuotas mensuales y hasta semanales, que “invita” se levante la voz en contra de la extorsión.
Dice el sujeto que el lema de su organización es ha partir de ya: Orientación sí, extorsión no, en todo aquel reten policiaco donde se les pida documentación legal y correcta del vehículo que conducen.
¿Cómo es posible que se pida respeto cuando es ilegal lo que portan?, además de que en no pocos casos se trata de fruto de un robo. Esto si que es el acabose y desvergüenza de ciertos tipejos.
José Guadalupe Barrios Núñez, al parecer originario del estado de Chihuahua y que en sus últimos recientes años ha sentado sus reales en La Laguna, al menos presume y alardea haber sido el “creador” de la Organización Nacional para la Protección del Patrimonio Familiar, Onappafa, es quien se muerde la lengua con su infantil e hipócrita “campaña” de rechazar la extorsión.
Lupe, el de los vehículos chuecos, se atreve ha recomendar que en los retenes sus agremiados que usan la calcomanía de Onappafa como coto y corzo de impunidad, deben escuchar la “orientación” de parte de los agentes policiacos que hay en los retenes que entre otras obligaciones está el decomiso de todo lo que no esté legalmente.
Con la desfachatez y la impunidad que ha recibido de autoridades municipales, estatales y hasta federales, pide a sus “compañeros” o sean los que son esquilmados con cuotas mensuales o semanales, que no se dejen extorsionar por los elementos al frente de esos retenes.
Este patético caso es justo cuando la zorra no se ve la cola o el burro hablando de orejas, pues es bien conocido que los miles y hasta millones de unidades ilegales que circulan por todo el país, gracias a la extorsión, “chayote” o mordida que paga en los puentes internacionales fronterizos las distintas organizaciones, entre ellas Onappafa fue precisamente gracias a lo que ahora exhorta que no se haga o sea no dar dinero en los retenes porque la unidad motriz anda chueca por las calles de las diversas ciudades.
Según Guadalupe, el de ONAPPAFA, sí están de acuerdo en que los retenes revisen los documentos de los ilegales, pero que no den dinero, es decir, invitan a la autoridad a que se haga de la vista gorda ante la ilegalidad.
ONAPPAFA nació hace alrededor de unos 20 años con la falsa frase y slogan de “protección a las familias pobres, en especial del campo” y “apoyado” por políticos, en vísperas de elecciones federales meten de contrabando al país millones de vehículos que luego son regularizados tras realizar manifestaciones y plantones callejeros.
La realidad es que la entrada de vehículos “chocolates” es aprovechada por unos cuantos privilegiados que tienen poder económico para comprar en los Estados Unidos cuanta chatarra es posible, para luego venderlos en México con una calcomanía que se vende como “protectora” de la ilegalidad. Esa es la mentada Onappafa que con la complicidad de políticos mantiene por años un gran negocio.
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