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Juan Latapí
Juan Latapí
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30 Agosto 2015 03:10:58
Maldita educación
EN 1999, CON MOTIVO DE conmemorar el vigésimo aniversario de los egresados de la Facultad de Jurisprudencia de Saltillo, el licenciado Óscar Villegas Rico, con su magnífica elocuencia y dicción, narró una leyenda de origen árabe.

DICHA LEYENDA CUENTA QUE UN joven salió a recorrer el mundo en busca de fortuna. Después de varias vicisitudes, penurias y sufrimientos no logró hallar la anhelada riqueza. Fue tal su infortunio que fue acusado y conducido ante el sultán quien lo interrogó; al responder el joven el propósito de su búsqueda, el gobernante lo condujo frente a una ventana y le preguntó qué veía tras el horizonte.

CONTINÚA LA LEYENDA DICIENDO QUE el sultán le dijo que durante un sueño había visto que tras el horizonte había una casa, la cual empezó a describir con detalle y mencionó que en el patio había una gran higuera y debajo de ella estaba enterrado un tesoro.

El joven respondió conmovido que ese lugar era su hogar. El sultán despachó al joven de regreso a su casa y le advirtió que si regresaba lo decapitaría.

IGUAL QUE EL JOVEN DE este relato, tenemos la costumbre de andar buscando respuestas y soluciones donde difícilmente las encontraremos, cuando en la mayoría de las veces estamos parados frente a ellas.

UNA MUESTRA DE ESA INCAPACIDAD la tenemos hoy en día ante al hartazgo que padecemos ocasionado por la corrupción y la impunidad; frente a la terrible desigualdad y pobreza, y ante el cinismo de las autoridades. Y lo que es peor, lo único que hemos obtenido por nuestra incapacidad de no saber buscar, es una buena dosis de frustración ante la impotencia para salir del atolladero.

PERO PARA QUÉ NOS HACEMOS si ya sabemos que la mayor causante de haber llegado a donde estamos es la deficiente educación. Y sabemos también que la base de una educación efectiva es el hábito de la lectura que a final de cuentas motiva el gusto por el conocimiento.

PEOR AÚN EL SIMPLE HECHO de mencionar la palabra lectura ocasiona flojera y aversión. De dientes para afuera no hay quien niegue que el hábito de la lectura es necesario y provechoso aunque no lean siquiera un solo libro en años.

ANDAMOS BUSCANDO LA FORTUNA LEJOS sin querer ver que estamos frente a la respuesta. EN BUENA MEDIDA LA AVERSIÓN por la lectura se debe al deficiente sistema educativo que ha prevalecido durante las últimas décadas. Es terrible ver como jóvenes universitarios no han leído en años un solo libro y su ignorancia es peor que su apatía. Y no leen porque nunca se les inculcó ni pidió, ni en la escuela ni en el hogar.

A LOS GOBIERNOS NUNCA LES ha importado el problema de la educación. Tan les vale que cuando
llega el momento de recortar gastos empiezan por la educación. Paradójicamente aumentan el gasto en imagen donde lo primero que publicitan son los logros e inversión en materia de educación.

NUESTROS GOBIERNOS NUNCA LE APUESTAN a un verdadero proyecto educativo, ya que los resultados se ven a largo plazo y en el mundo de los políticos lo único que importa -además de su particular bienestar- es lo inmediato, lo que se puede cacarear antes de concluir su sexenio, sin importar que lo presumido sirva para poco.

MUESTRA DE ELLO ES EL nuevo titular de la SEP ¿Qué tanto sabe de educación y pedagogía? Podrá tener asesores capaces pero no la sensibilidad de quien tiene la vocación por la enseñanza. Hasta donde se sabe, su mayor mérito es contar con la confianza del presidente y ser posible delfín para 2018.

Y LO PEOR ES QUE las incongruencias no sólo se dan en el ámbito educativo. El nuevo titular de la Sedesol, ex canciller de Relaciones Exteriores, deja como herencia la inconformidad y probable huelga de los 1,600 trabajadores de los 46 consulados de México en EU, quienes no cuentan con los derechos laborales del país del norte ni del nuestro. ¿Qué sensibilidad va a tener este funcionario ante la pobreza extrema que predomina en los estados del sur?

¿CUÁNDO ATREVEREMOS A QUITARNOS LA venda de los ojos para encontrar opciones creativas que realmente nos favorezcan y para dejar de ser rehenes de los mezquinos intereses de unos cuantos?

DESAFORTUNADAMENTE ESTAMOS PEOR QUE EL joven del relato. Nos parecemos más al burro que murió de sed, que al perderse en el desierto cargando dos toneles de agua, sin poderla beber, murió de sed. Si no aprendemos a buscar y a encontrar las opciones y alternativas que tenemos a la mano, aquí y ahora, corremos el riesgo de perder la cabeza.

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