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Ricardo Alemán
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13 Octubre 2017 04:00:00
Margarita ya no es ‘exprimera dama’
Pocos se han percatado de que Margarita Zavala ya no usa “las chalinas” que hicieron peculiar su atuendo como “primera dama”.

Y si no han visto que dejó atrás la imagen de “primera dama”, tampoco han visto que su salida del PAN va mucho más allá de un mero trámite para buscar lugar entre los candidatos independientes.

Más, muchos especialistas en la cosa política tampoco se han percatado que el de Margarita es un proyecto mayor al de una candidata independiente.

Y es que Zavala propone un “salto al futuro”, emparentado con otras apuestas históricas que marcaron la vida política del país y que han decantado lo mejor y lo peor de la política y los partidos.

Y si no han notado que Margarita ya no es la “exprimera dama” y no han visto que no sólo va por una candidatura independiente, es posible que tampoco hayan detectado que en el video que difundió para explicar su intención independiente, ante el INE, habló por primera vez “del movimiento de mexicanos libres” que propone y que busca ser mucho más que un partido
político.

La señora Zavala llama a que “la acompañen” quienes pretendan un mejor futuro, quienes rechacen la simulación y el doble discurso de los partidos, aquellos que están en contra de que los políticos son dueños de los partidos y creen que sólo se ganan elecciones con dinero.

Llama a los mexicanos libres, a los que hacen posible la solidaridad, que quieren políticos y gobernantes honestos, a los que apuestan por un cambio y buscan un México de ciudadanos libres.

¿Qué futuro tiene “el movimiento de mexicanos libres” que propone Margarita?

Hoy nadie lo sabe. Lo que muchos saben es que la de un “movimiento ciudadano” no es una fórmula nueva; muchos saben que otras experiencias similares fracasaron estrepitosamente. ¿Fracasará “el movimiento de mexicanos libres” de Margarita?

La creación del Foro Doctrinario y Democrático fue la primera gran fractura del PAN y se produjo en los previos a las presidenciales de 1988, en donde los azules eligieron a un candidato netamente empresarial, Manuel “maquío” Clouthier, uno de los constructores de la democracia mexicana.

En realidad esa fractura era la continuación de la crisis doctrinaria que vivió el PAN desde 1976, cuando la mezquindad de “un puño” de panistas “conservadores” dejó sin candidato presidencial al partido azul. Así, desde que José López Portillo fue ungido candidato del PRI, ya era el Presidente.

“Los foristas” –entre ellos Jesús González Schmall y Bernardo Batiz–, fueron relegados de la política y terminaron en penoso papel de comparsa de la izquierda más radical y rancia, la de
Morena.

A su vez, la primera gran división del PRI se produjo en la primera mitad de los años 80 –del siglo pasado–, cuando chocan el cardenismo y el neoliberalismo. La primera tendencia la encabezó Cuauhtémoc Cárdenas y la segunda Carlos Salinas, candidato del saliente presidente Miguel de la Madrid.

En 1986, Cárdenas creó la Corriente Democrática dentro del PRI, –junto con Porfirio Muños Ledo–, que tiempo después desertó del PRI para dar paso al primer “movimiento ciudadano” con el eslogan, “de reconstrucción nacional”.

Como saben, ese “movimiento ciudadano” se transformó en Frente Democrático Nacional (FDN), que hizo candidato presidencial a Cuauhtémoc Cárdenas, en 1988, y quien pareció disputar la victoria al PRI de Salinas.

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