Para evitar equívocos, vale recordar que aquí hemos cuestionado con severidad las alianzas PRI-PAN, nacidas en 1988, y las del PAN-PRD, que desde 1996 empuja Manuel Camacho y que cuajaron 14 años después, en 2010.

En todos los casos –Tanto de las alianzas PAN-PRI, como en las que acercaron al PAN-PRD–, dijimos que son matrimonios político electorales sólo por conveniencia y, por tanto, un engaño a los electores. Sostuvimos esa postura crítica en las alianzas PAN-PRD en Oaxaca, Puebla, Sinaloa y Guerrero y ante la posible alianza en el Estado de México.

Sin embargo, también es de sentido común que PAN y PRD busquen aliarse antes de julio de 2012 –y obtener triunfos como los que ya lograron–, porque era y es la única manera de desalentar la percepción colectiva de que el PRI es invencible. Más claro, sin esas alianzas y sin sus triunfos en 2010 y 2011, seguramente hoy el PRI sería inalcanzable para 2012.

Y vale el tema, porque al exhibir parte de las incongruencias de AMLO a lo largo de los años –en respuesta a quienes lo ven como el político más congruente–, no faltaron los que pretendieron hacer creer que aquí estuvimos de acuerdo con esas alianzas. Falso. Y para los que dicen que no existen evidencias de las transas de AMLO, van más pruebas.

Durante décadas, uno de los grandes mitos en torno a AMLO, ha sido el de su presunta “honestidad valiente”. Eso también es falso. Más aún, aquí demostramos que el entonces presidente Salinas sobornó a López Obrador con 9 mil millones de pesos a cambio de retirar un plantón del Zócalo.

En sesión del 11 de febrero de 2004, en la Comisión Permanente del Congreso protagonizaron un peculiar debate el senador Juan Rodríguez Prats –tabasqueño del PAN–, y el diputado Manuel Camacho Solís, del PRD. Resulta que legisladores de PRI y PAN cuestionaban la transparencia de los gobiernos capitalinos, cuando el ex regente, Manuel Camacho, subió a la tribuna para defender su gestión.

Y apenas había comenzado, cuando Rodríguez Prats lo interpeló. “Señor diputado, conteste nada más sí o no… en 1992 proporcionó usted 9 mil millones de viejos pesos, 9 millones de pesos de ahora, a Andrés Manuel López Obrador para desalojar el Zócalo”.

Camacho trastabilló, no pudo eludir el golpe: “No le entregué yo a López Obrador ningún recurso; lo que hizo el Gobierno de la República fue cumplir con compromisos que estaban establecidos y, eso sí, con el visto bueno del resto de las secretarías que tenían intervención en esos asuntos. No fue una decisión del jefe del Departamento del DF, se cubrieron las indemnizaciones correspondientes a trabajadores que tenían derechos laborales y que Pemex estaba obligado, de acuerdo con el criterio del secretario del Trabajo, en esa época, Arsenio Farell”. ¿Qué tal? ¿A poco los derechos laborales se pagan con costales de dinero y a cambio de levantar un plantón?

Camacho aporta más elementos sobre el tema en entrevista con el investigador George W. Grayson el 9 de julio de 2004 –parte del libro Mesías Mexicano–, en donde la versión cambia y resulta más puntual.

Dice Grayson (pág. 91 y 92): “Además de proporcionar a los manifestantes baños portátiles, agua potable y otros servicios de primera necesidad, se dice que el regente Camacho Solís le dio a López Obrador una generosa suma de dinero para que retirara a los manifestantes. Un político tabasqueño colocó la cifra en 80 mil millones de pesos (Rafael López Cruz). El gobierno también puso a su disposición 200 autobuses para transportar a los tabasqueños a sus casas…”

Y luego, Manuel Camacho aclara: “En vista de la probabilidad de que López Obrador y los manifestantes tuvieran la oportunidad de recibir indemnización de los tribunales, todos estuvimos de acuerdo en que era mejor proporcionarles fondos con los cuáles dispersaran su demostración y regresaran a casa”. (Fin de la cita).

¿Qué quiere decir todo lo anterior? Sí, que el gobierno de Salinas sobornó a López Obrador, para que retirara un plantón. ¿Y no es eso lo que hoy hacen los señores de Antorcha Campesina? ¿Dónde quedaron los 9 mil millones de pesos? ¿A la bolsa de quien fueron a parar? ¡Chulada de congruencia, y honestidad! El político que, según algunos, es ejemplo de congruencia; por el que otros proponen quitarse el sombrero.

EN EL CAMINO

Por cierto, en Oaxaca resultó de risa el gobierno de Gabino Cué. El ex priísta, hoy aliancista, es la burla de todos en la entidad. ¿A quién le rendirá
cuentas?