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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila.

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03 Noviembre 2016 03:00:00
Más justo, que injusto
Desde la semana en la cabecera municipal de Saltillo, se han estado realizando operativos por parte de autoridades locales, para el cierre de antros por el incumplimiento de las normativas de la Dirección de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento.

No se dejó esperar la reacción no solo de los dueños de los antros, sino también el de las cámaras de comercio, evidentemente los jóvenes en redes sociales y uno que otro compañero del medio de comunicación justificado por su propia juventud e inexperiencia vida matrimonial.

Por una parte, los comerciantes se quejaban por medio de sus representantes de las cámaras de comercio sobre una diferencia hecha injustamente del por qué solamente a cierta zona de la ciudad se implementó dicho operativo, siendo más en específico aquellos negocios ubicados sobre Boulevard Pedro Figueroa, y por qué no se realizó en general a todos los antros incluyendo aquellos que abren en el centro de Saltillo.

Mientras que la autoridad argumentaba que sí se les había advertido a todos, sin embargo, no todos los dueños de los antros acudieron, para ser notificados del operativo, quedando en desventaja sobre el resto, la parte ofendida niega toda invitación.

Muy independientemente si fueron advertidos o no, la realidad de las cosas es que por primera vez el Ayuntamiento de Saltillo, atendió de manera correcta la queja de los vecinos que colinda en esa zona residencial, en donde la queja principal fue el exceso de ruido, falta de estacionamiento, y exceso de basura.

El hecho de que por años los vecinos de la zona residencial, nunca habían tenido eco hasta ahora en esta administración local, no significa que tiempo atrás éstos antros estuvieran operando de manera regular, sino siempre ha sido todo lo contrario.

Cualquiera que ha visitado tanto antros como restaurantes, sobre Boulevard Pedro Figueroa, saben que existen irregularidades que en un inicio ni siquiera deberían de estar operando por la sencilla razón que gran parte de ellos ni siquiera cuentan con el alta de hacienda, y que llevan años trabajando así, en donde simplemente cuando el consumidor solicita su comprobante fiscal, la respuesta de éstos negocios es que no manejan facturas.

Esto para comenzar es un motivo para que desde un principio se les haya negado cualquier permiso ante la Dirección de Desarrollo Urbano, en donde es más que evidente las corruptelas manejados durante años atrás sobre permisos de uso de suelo, así como todos aquellos negocios que muy apenas cuentan con estacionamiento y si hubiera participado Protección Civil, el cierre sería en su totalidad de todo el comercio de aquel sector de la ciudad.

Parte de los cuestionamientos que se hacen predomina la del por qué antes no y ahora sí, siendo éste como un argumento válido de legalidad. Pero la verdad es que la misma sociedad es contradictoria y tal parece que nunca le va gusto la actuación de las autoridades cuando pretenden aplicar la ley.

La actuación del Ayuntamiento de Saltillo, debería de ser un ejemplar para el resto de las cabeceras municipales, así como la del resto del país.

La única manera de entenderlo es ponerse el zapato del otro, es decir, a quién le gustaría que a lado de su casa se escuche entre semana y fin de semana el escandaloso bullicio de la gente, el ruido de la música por encima de los decibeles permitido, y estar batallando con los jóvenes principalmente que abusan estacionándose en cocheras o bloqueando calles por falta de espacios, y todavía a eso el tener que soportar a los borrachos que salen a orinar en las jardineras y árboles de las casas cercanas a los antros, o bien, vomitan en las afueras de las casas de particulares.

Ese escenario es poco descriptible para lo que realmente pasa en las afueras de las viviendas que colindan sobre ese sector comercial, y vuelvo a preguntar al lector: ¿A usted, le gustaría vivir ahí?

Esta situación no es exclusiva de Saltillo, porque apuesto doble o nada que no existe entidad estatal alguna en donde el problema es similar, igual o peor, y las autoridades nunca han intervenido.

El hecho de que una zona sea considerado como comercial no significa impunidad para hacer lo que sea o abrir cualquier tipo de negocio sin considerar el impacto ambiental y social. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) http://www.intersip.org

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