Como si las arcas públicas federales se estuviesen desbordando de dinero, el gobierno de Felipe Calderón, planteó recientemente la creación de una llamada Cédula de Identidad Única, cuyo costo se estima en más de tres mil millones de pesos.

El pretexto, al menos es lo que oficialmente se dice y afirma, es que similar a otros países, se tenga en México una identificación única.

Sin embargo, los mal o bien pensados, aseguran que se trata de uno más de las artimañas o formatos para hacer negocios de algunos cercanos al presidente Felipe, lo que si se analiza y se voltea al reciente pasado, se encuentran muchas respuestas a ese “ambicioso” proyecto que en tiempo de crisis costaría a los mexicanos implementarlo y ponerlo en marcha, más de tres mil millones de pesos, cantidad que bien puede servir para atender y remediar otros males y necesidades.

En verdad, los mexicanos se preguntan y responden al mismo tiempo, en qué piensa el Presidente de la República y sus asesores que cuando menos dinero hay y el que se tienen hay que empleado de la mejor forma se pretenda despilfarrar en proyectos que a todas lugares se busca beneficiar a unos cuantos con la concesión o contrato para llevar adelante la mal llamada C.I.U.

Viene a la memoria y el recuerdo aquel tremendo fraude con otra “idiota” o sea idea grandota, del tan cacareado RENAVE, Registro Nacional Vehicular; en donde un argentino amigo de quienes en ese entonces ocupaban “Los Pinos” en el Distrito Federal, resultara beneficiado y se estafó a miles de mexicanos que comenzaron a pagar el famoso RENAVE.

Surge la pregunta frente a este nuevo negocio que pretenden algunos cuantos de “Los Pinos” : ¿Y, entonces para qué servirá la Clave Única de Registro de la Población, CURP?

A los mexicanos dijo el Gobierno federal que la CURP resolvería los problemas de identidad de los mexicanos, pues bastaría con tener el CURP para saber santo y seña de cada mexicano.

Todavía falta mucho por hacer en la integración padrón total del CURP y en tiempos de crisis, el Gobierno central pretende y busca gastar tres mil millones de pesos que bien faltan para otras muchas cosas.

No se vale, pues en vez de que don Felipe esté enfocado y “pensando” de qué manera o cómo puede sortearse sin tanto daño el desequilibrio económico producido por la crisis mundial, salga a relucir un negocio más para unos cuantos, a cuenta de los impuestos de todos los mexicanos.

Mucho dinero se ha gastado ya, precisamente del erario público, en llevar adelante la integración del padrón general del CURP como para cambiar radicalmente de proyectos como si éstos no significaran un gasto y reducción del dinero destinado a atender necesidades de quienes menos tienen.

Qué bueno, al menos en lo hace a la ya entrante nueva Cámara de Diputados federales, en donde la mayoría representativa es opositora al poder central para que todas aquellas iniciativas que afecte económica o materialmente a los mexicanos, puedan ser sometidas a estudios profundos y minuciosos y no se legisle al vapor.
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