Para algunas dependencias e instituciones oficiales, más vale callar que informar o aclarar las anomalías, irregularidades e ilícitas actuaciones que suceden en sus recintos y tal es el caso del Instituto Mexicano del Seguro Social en Coahuila, que por cierto en las últimas semanas han sido muy recurrentes las cosas malas que han sucedido en sus diferentes áreas.

En el caso de las guarderías que subrogan y que no cumplen con lo mínimo en seguridad conforme lo establecen las autoridades de Protección Civil, mucha de la información sobre cómo funcionan y particularmente las normativas, la delegación estatal del Seguro Social opta por callar.
Igual ocurrió en el reciente caso de un millonario robo de medicamentos, preferentemente de los calificados como controlados que hubo en las bodegas que en Ramos Arizpe tiene esa institución y en el que se señala como involucrados en el mismo gente o personal del propio Seguro Social.

En Monclova, por otra parte, la propietaria de la guardería Los Ángeles denunció públicamente las corruptelas que se cometen en el cobro del servicio que paga el Seguro Social a las estancias y guarderías que subrogan, estando de por medio miles y miles de pesos que anualmente se pagan dizque de pequeñines que no asisten, pero que con la clonación de sus tarjetas de asistencia se hace saber al IMSS que sí están yendo para que se pague sin merecerse.

La denunciante afirma que en esas corruptelas participa gente del Seguro Social, generalmente mandos algo altos y medianos.
Sobre el asunto, la delegación Coahuila del Seguro Social, con un simple “no te puedo dar información sobre eso”, evade a los periodistas, no siendo exclusivamente ese tema el que la autoridad estatal del IMSS se niega a dar, sino de todo lo malo que le está ocurriendo, pretextando falta de tiempo o no hay autorización para informar de el o los temas que plantean los medios de comunicación social.

Sin embargo, no tienen empacho en enviar a domicilio a los derechohabientes y en estos tiempos electoreros, los “logros” y “beneficios” que en este sexenio de Felipe Calderón Hinojosa ha tenido el Gobierno federal. Para eso sí hay tiempo y autorización oficial.

Con su actitud de más vale callar porque si no se levanta más polvareda, los directivos del Seguro Social de Coahuila se están acostumbrando a no informar de una institución a la que pertenecen miles y miles de derechohabientes, así como patrones, a quienes se está obligando a informar no sólo de lo bueno, sino igualmente de lo malo que sucede en perjuicio del patrimonio que no sólo es del Gobierno central o federal, sino se acepte o no, mucho se debe a las cuotas que pagan los trabajadores como sus mismos patrones que con crisis y sin ella, la ley les obliga pagar y cuidado con no hacer puntual el pago mensual porque esta institución no perdona por ninguna razón.

Para algunos coahuilenses, el callar estas tropelías ocurridas en deterioro no sólo de la imagen del Seguro Social, sino del patrimonio de quienes aportan para su sostenimiento, provoca comentarios adversos que mientras se aclaran o explican, se hacen correr versiones en estos turbios negocios denunciados, como en el otorgamiento de servicios subrogados, hay mucho más de la política de “más vale callar” que aclarar, porque no faltan las versiones, ciertas o no, de que funcionarios de diferentes niveles de esa otrora eficiente institución están más que involucrados. Al menos es lo que genera el “más vale callar”.
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