Pero en la vida real, se empareja con la palabra exceso.
De seguro, gastó de más en los regalos para los suyos.
Comió de más en la cena de la Nochebuena; hasta indigestarse.
Bebió de más, desde las posadas y hasta acostar al Niño.
Ostentó de más, en clara ofensa a la servidumbre, a los pobres.
Ya hizo todo eso. Y la cruda es recoger costales de envolturas y moños onerosos.
Pero aún es tiempo de ser más; más caritativo,más compartido.
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