DELANTE DE MÍ UN MOCETÓN como de 17 años, pero como de 1.90 de estatura espera turno.
UNA PATA SOBRE EL COMPARTIMENTO inferior del carrito, revisa chicles, mientras su sexagenaria madre, o abuela quizá, trabajosamente saca una caja con 12 envases de leche, una papaya, 20 botecitos de yoghurt…
¡SOPAS!
MI MANO OBEDECE A UN impulso de esa parte del cerebro en la que nacen las estupideces, y le asesto un tremendo sopapo, con palma abierta, en la nunca al muchacho irresponsable.
“¡AYÚDELE A LA SEÑORA, MUCHACHO webón!” ¿DE DÓNDE ME SALIERON ESAS palabras? LA INMENSA BESTIA ADOLESCENTE SE da la vuelta con lentitud desesperante y aterradora…
ESTE DESGRACIADO ME VA A estampar contra algún anaquel, pienso.
HECHO EL DAÑO, NO ME queda de otra; lanzo la mirada de águila número dos…
“¿NO LE DA VERGÜENZA QUE la señito ni siquiera pueda sacar las cajas y usted esté allí paradote y sin hacer nada, como pilinga de bebé?”
LA SEÑORA SE PERCATA DEL reclamo (creo que no vio el sopapo) y le dice al chamaco…
“¿YA VES CANITO?… HASTA EL señor se dio cuenta de que eres injusto”.
EL TAL CANITO NOMÁS MENEA la cabeza y pesadamente empieza a bajar mercancía del carrito…
LUEGO LES COBRAN Y AUNQUE las piernas me tiemblan, mantengo esa mirada desafiante y de perdonavidas.
SE VA… SE VAN…
¡MADRE MÍA!…
ME ESTOY HACIENDO VIEJO, ME estoy volviendo impertinente.
¿A QUIÉN CARAJOS LE INTERESA si un mozalbete no cumple con su deber de hijo y ayuda a su madrecita sexagenaria?
NO, NO… PIENSO YO.
LO QUE OCURRE ES QUE mi conciencia cívica se está manifestando cada vez con mayor fuerza.
YA NO TOLERO LAS INJUSTICIAS.
ESO PREFIERO PENSAR.
NO ME DA MIEDO ENVEJECER.
PERO DIGO, QUE SE ESPERE tantito, porque todavía tengo muchas batallas por ganar.
Y NO QUIERO QUE ME lleven como al Cid.
EN EL PURO ZURRÓN.
.(JavaScript must be enabled to view this email address)
| Comparte ese artículo: |
|



