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Juan Latapí
Juan Latapí
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17 Julio 2016 03:10:08
Mediocres hasta decir basta
LA MEDIOCRIDAD ES EL MÁS grande de los males que padecemos y que poco a poco nos ha ido sometiendo. Aunque nos cueste reconocerlo, todos en menor o mayor medida padecemos este mal.

CONTRA LO QUE se cree, la mediocridad no es exclusiva de las personas carentes de educación, cultura y talento.

De acuerdo al sociólogo José Ingenieros, el mediocre es un individuo sin personalidad que se deja amoldar o domesticar por el medio social en el que vive y que ni siquiera se da cuenta que es mediocre.

SER MEDIOCRE -siguiendo a Ingenieros- es carecer de ideas propias, es pensar y decir lo que otros dicen. El mediocre es incapaz de usar su imaginación para concebir ideales que le propongan un futuro por el cual luchar; por ello, es sumiso ante toda rutina y a los prejuicios; es fácilmente domesticable para formar parte de la gran masa, perdido entre la multitud, cuyas acciones sigue ciegamente sin cuestionar.

SIN DECIRLO abiertamente, el sistema en el que vivimos incentiva y promueve la mediocridad como normal y por el contrario, rechaza a quien se atreve a ser diferente. El mediocre no acepta ideas distintas a las establecidas por tradición.

EL MEDIOCRE ES dócil, maleable, ignorante, carente de personalidad que vive acorde a las conveniencias. En su vida acomodaticia se vuelve ruin, escéptico y cobarde. Los mediocres no llegan a ser genios, ni héroes ni santos.

JOSÉ INGENIEROS -en su libro “El hombre mediocre”- dice también que la persona mediocre choca contra el individuo idealista, a través de la envidia que va acompañada por la arrogancia y la soberbia. Las personas idealistas, proactivas, positivas y creativas son las que despiertan estos sentimientos, que son el espejo donde los mediocres se ven reflejados.

LAMENTABLEMENTE vivimos en una sociedad cada vez más mediocre y con menos ideales.

EMPEZANDO POR un gobierno mediocre que carece de imaginación y talento para resolver los conflictos sociales que a diario crecen por todo el país. Y mucho menos con capacidad para prevenir y evitar los problemas.

PADECEMOS GOBERNANTES mediocres que están más preocupados por conservar o agrandar el poder, que rarísima vez exponen sus objetivos y programas. No hay idealismo, sólo ambición.

POR NUESTRA PARTE somos mediocres frente a la corrupción, impunidad y desigualad, permanecemos apáticos y vamos perdiendo la actitud de solidaridad y la empatía. Nos quedamos viendo cómo saquean las finanzas públicas, presumen inocencia y nos dan atole con el dedo; al fin y al cabo que no pasa nada.

SOMOS MEDIOCRES cuando aceptamos sumisamente los aumentos a la electricidad y a la gasolina. Siempre nos engañan, nos siguen mintiendo y ciegamente seguimos sin ni siquiera cuestionar. No pasa nada.

SOMOS MEDIOCRES cuando toleramos un sistema donde la justicia, la salud y la educación son de quienes pueden pagarlas.

SOMOS MEDIOCRES cuando le tenemos temor a un cambio, descalificamos sin cuestionar ni preguntar. Preferimos ignorar y decir “para qué le mueven si así estamos bien”, creyéndonos amos de la verdad, de nuestra verdad, aunque ésta no corresponda a la realidad.

SOMOS EL PAÍS del “no pasa nada”, incluyendo hasta el futbol. Después del fracaso de la selección mexicana de futbol, al ser goleada por Chile, el entrenador fue ratificado como si nada, mientras que en otras selecciones, con mejores resultados, sus entrenadores renunciaron o fueron removidos por no cumplir.

SOMOS MEDIOCRES ante los abusos de las policías que con toda impunidad golpean y abusan de familias, obreros y de quien se les antoje. Pero mientras no toquen nuestros intereses individuales, seguimos perdidos entre la masa, indiferentes sin hacer algo.

SOMOS MEDIOCRES cuando no actuamos ante las fatales condiciones del IMSS, con instalaciones denigrantes, atención humillante y un terrible desabasto de medicamentos. Lo único que hacemos es esperar en no tener qué caer enfermos en dicho sanatorio.

SOMOS MEDIOCRES cuando vemos cómo los padres de familia sobreprotegen a sus hijos, prácticamente castrándolos, domesticando su espíritu rebelde natural, para que sus ideales se limiten a desarrollar buen olfato por el dinero, para llegar a ser exitosos mediocres.

JOSÉ INGENIEROS plantea en “El hombre mediocre”, que en contraparte a los mediocres está el individuo idealista que es capaz de usar la imaginación para concebir ideales para cambiar el pasado a favor del porvenir, individuo que está en un continuo proceso de transformación que se ajusta a las variaciones de la realidad, que con sus ideales contribuye a la evolución social.

EL IDEALISTA es soñador, entusiasta, culto, de personalidad diferente, generoso e indisciplinado contra los dogmáticos.

¿DÓNDE ESTÁN ahora nuestros jóvenes idealistas? Están muy preocupados y entretenidos cazando Pokemones con sus celulares.

UNA SOCIEDAD conformada por individuos mediocres difícilmente podrá cambiar. Por cierto, el libro de Ingenieros se publicó en 1913.

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