México está presente de manera tristemente destacada en buena parte de los balances que se hicieron por la prensa mundial y las organizaciones internacionales. Fueron varias la relaciones publicadas de periodistas y medios mexicanos victimados por las bandas que matan a los comunicadores y mantienen silenciados a sus medios en los territorios bajo control criminal, en connivencia con autoridades corruptas.
Pero sólo la falta de autocrítica explica que ninguna empresa informativa mexicana aparezca sistemáticamente enjuiciada por los consumidores de sus productos mediáticos, como sí aparecieron este fin de semana “The New York Times” y “El País”.
El Public Editor del “Times” (el equivalente del defensor del lector) decidió dejar sus espacios a lectores ya sea agraviados por el abuso de las fuentes anónimas de los reporteros o por lo que otros consideraron un desequilibrio en los cuestionamientos a la Iglesia católica y al Papa, a propósito de la pederastia, entre otros temas. Cuando mucho, este editor público, Clark Hoyt, le dio cabida a algunas respuestas de los editores para que ellos respondieran por sus publicaciones, después de que el propio editor público se había pronunciado antes con dureza contra el abuso del anonimato de las fuentes.
Lectores, audiencias e Internet
Los medios mexicanos podrían aparecer también, con grandes merecimientos, en estos apartados críticos, de no ser por la falta de mayores espacios para la expresión y el procesamiento de los agravios de los lectores y las audiencias.
Pero por lo demás, también hay que ser críticos con los consumidores de los medios. Porque son numerosos los lectores que se limitan hoy a ocupar los espacios disponibles en las versiones electrónicas de los medios con desahogos de rechazo o aceptación, según los medios y sus exponentes sean percibidos como inclinados a favor o en contra de los personajes y las causas que mantienen polarizado el debate nacional. Y esto poco contribuye a la exigencia de cuentas a los medios y a propiciar sus respuestas correctivas.
La hora de la sociedad
El acceso de los lectores y las audiencias a Internet ha cambiado la relación de los lectores con los medios convencionales, observa la defensora del lector de “El País”. Ha cambiado para bien, habría que agregar, aunque ello permita a los lectores críticos de ese diario hacer evidente la frecuencia con que allí se elaboran textos a partir de otros artículos, a veces sin reconocerlo, como ocurre también muy frecuentemente en los medios mexicanos.
Uno de los indicadores de que México sale del hoyo sería que en los próximos informes sobre el estado de los derechos informativos, los informadores y los medios del país desaparezcan de las listas de víctimas y aparezcan en cambio abiertos al escrutinio y a la crítica de la sociedad.
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