Una tregua, la verdad, injustamente, alevosamente unilateral.
Festejaron y se entusiasmaron los ciudadanos, los de a pie.
Gastaron en fiestas y regalos como si ni fuera a haber un mañana.
Pero con todo y tregua, siguieron activos los criminales.
Mataron, robaron, secuestraron y asolaron los caminos.
Subieron la gasolina, el frijol, las tortillas, el transporte.
Después del megapuente, la Cuesta de enero, febrero, marzo…
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