Ciudad Juárez, como el canario en la mina. En las antiguas minas de carbón, donde no existían sistemas de ventilación, los mineros utilizaban canarios para detectar acumulaciones de gas, debido a la especial sensibilidad de estos animales ante la presencia de metano y monóxido de carbono. Cuando el canario dejaba de cantar o caía muerto, era una señal definitiva de que los mineros tenían que salir corriendo para liberarse del aire contaminado del lugar. Estos canarios ponían en alerta a los mineros de un inminente peligro. Juárez en un importante “canario” o termómetro de lo que está sucediendo en cuestiones de crimen y violencia en esa ciudad y en el estado de Chihuahua, pero también de lo que pudiese ocurrir en el resto del país.

Con el anuncio del presidente Felipe Calderón de que parte de su nueva estrategia para esta ciudad fronteriza incluye la llegada de más de dos mil policías federales adicionales a Juárez, para complementar o sustituir al Ejército mexicano, ya se ha suscitado un debate sobre la efectividad de poner soldados en las calles para combatir al crimen organizado.

Este debate en verdad le ha hecho sombra a la pregunta fundamental: ¿qué hacer con las policías municipales? ¿Desaparecerlas? ¿Profesionalizarlas? Y es que en muchos municipios del país, simple y llanamente se han convertido en el brazo armado del crimen organizado. Hay ciudades donde estas corporaciones se dedican al espionaje y la recolección de inteligencia para alguna banda criminal; en otras entidades, simple y llanamente no hacen nada, ya sea por el miedo, la incompetencia o la corrupción.

Por tratar de mantener cierta apariencia de legalidad, en lugar de desaparecer las policías en Juárez, hubo meses en que a cada policía municipal le ponían de dos a tres soldados como chaperones para evitar que dieran información a la mafia, se involucraran en acciones armadas o que facilitaran las masacres que con creciente frecuencia está viviendo esta ciudad fronteriza.

Lo curioso es que los chaperones ahora son los cuestionados. Si no se puede confiar en las policías para ejercer hasta el mínimo de sus responsabilidades, ¿para qué mantener la farsa? ¿Por qué no desaparecer a la policía municipal de una ciudad como Juárez?

De hecho el senador Ramón Galindo lanzó un llamado para hacer exactamente eso. En un reportaje para mi programa de televisión Seguridad Total, él me comentó que “ahí la acción del gobierno federal debe ser mucho más dramática, debe ir a tomar el control de la policía municipal y también de la estatal que opera en Juárez. La situación es tan grave que no da para esperar la capacitación de la policía…” Pero hay un problema fundamental en este planteamiento. Tiene que ver con la Constitución.

La presidenta municipal de Naucalpan y además presidenta de la Asociación de Municipios de México, Azucena Olivares, me comentó que quienes promueven esto desconocen la historia de nuestro país y también ignoran el artículo 115 constitucional, que establece que los municipios deben ser autónomos en lo que respecta a su régimen de gobierno. Dice ella que las policías son elemento fundamental que le permite a los alcaldes gobernar: “Sin ellas no respetan al presidente municipal en muchos pueblos”.

Lo que ha propuesto el gobierno federal no es tanto la desaparición de las policías, sino que se implemente un esquema como el de Colombia, en donde todas las policías están bajo el mando de la Federación. El senador Galindo del PAN, nacido en Juárez, señala que “hay municipios que están pidiendo a gritos desesperados que vaya la Federación con su policía a hacer el trabajo, o sea, hay muchos alcaldes que no quieren tener la responsabilidad de la policía…”.

En mi entrevista con el presidente municipal de Juárez, José Reyes Ferriz, él considera que “en los casos de ciudades pequeñas y medianas sería muy importante tener una policía nacional (para) que no tuvieran ellos la necesidad de tener cuerpos policíacos…”.

Les dejo con una última reflexión: como para muchos de los problemas que tiene el país hemos querido buscar soluciones y legislaciones que impacten a todo el territorio, ya es hora de reconocer que hay diferentes Méxicos que requieren de diferentes tipos de respuestas. La criminalidad de Juárez no es la misma que la de Sinaloa, San Luis Potosí o la de Puebla. La necesidad de desaparecer el esquema actual de las policías municipales tal vez sea sólo aplicable para algunas ciudades. ¿Por qué no legislar de tal forma que se facilitara el que las autoridades federales asumieran el control temporal de la policía municipal, sin declarar estado de excepción, si la situación lo requiriera?

A grandes males, grandes remedios.

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Analista política
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