Para los que me siguen en Twitter (@Amsalazar) y Facebook (Ana María Salazar Slack) saben que ahora me identifico como una de las “Viudas(os) del Mundial”. Y aunque muchos creerían que le estaba echando porras a los franceses durante el juego de ayer —con esperanzas de culminar mi viudez— la verdad es que fue lo contrario. Yo quería que ganara México. Ante lo que se está viviendo en el país, no hay suficientes toneladas de prozac o valium para enfrentar la depresión colectiva que se vivirá en el momento en que quede eliminada la selección. Y aunque quisiera pensar que hay una esperanza de que pudiese llegar a jugar la final, creo que hay que ser realistas. ¿O, no?

Investigadores han buscado entender, qué tanto afecta al ánimo nacional el destino de la selección nacional. ¿Por qué países como Cuba, o la antigua Rusia y Alemania comunista invertían tantos recursos para asegurar un extraordinario desempeño en sus equipos deportivos? ¿Se buscaba establecer la supremacía ante el imperialismo o era una forma de promover apoyo a los gobiernos autoritarios?

Y es que había que disfrutar la euforia de millones de mexicanos después de la victoria del Tri. Botón de ejemplo es el comentario de una conocida hermosillense que en su Facebook comentó: “Pele es el Rey, Maradona es Dios... pero el pinc$%& Cuau es el papa de los dos!!!!!!!...”

Estudios buscan determinar el efecto del desempeño de este equipo y el nivel de acuerdo presidencial es decir el efecto de esta variable más allá del ánimo de los mexicanos. Hay que señalar que el nivel de aprobación de los Directores Técnicos de la Selección en el pasado estuvieron en su mejor momento arriba del nivel del propio presidente Fox.

No sé si es un rumor la información de que fue el presidente Calderón quien persuadió a Javier Aguirre a regresar al país a dirigir al equipo nacional. Si esto fuera cierto: ¿será que el propio Presidente cree en el ánimo nacional de un desempeño relevante en la Copa Mundial, y de paso en el nivel de la aprobación presidencial?

Aguirre es el mexicano que probablemente más credibilidad tiene en este momento. Por algo será que en el primer spot televisivo de la Iniciativa México, aparece Javier Aguirre haciendo un llamado para que seamos un país de ganadores. ¿Qué otro político, funcionario, artista o deportista tendría la autoridad moral para hacer ese llamado y que tuviera la credibilidad para que lo escucharan millones de mexicanos?

No me agrada pensar que el bienestar psicológico y la paz política del país en este momento estén en manos de Aguirre y 23 jugadores. Pero las expectativas del desempeño de la selección son mayores que ninguna otra copa mundial, y sin duda la buena o mala ejecución del equipo puede incidir sobre el ánimo de una buena parte de la población.

Tampoco debemos menospreciar el impacto que puede tener el deporte en la psiquis de un país y en la unificación social. La película Invictus, reseña este fenómeno. Basada en el libro de John Carlin Playing the Enemy: Nelson Mandela and the Game that Made a Nation, donde se narra una decisión de Mandela durante la Copa Mundial de Rugby de 1995 en Sudáfrica. Esta película narra los primeros años vividos en Sudáfrica tras la terminación del apartheid. Nelson Mandela tras ser liberado de prisión en 1990, logra llegar años después a la presidencia de su país, con la firme convicción de la necesidad de construir una política de reconciliación entre la mayoría negra resentida por las políticas segregacionistas, y la minoría blanca temerosa de las represalias del nuevo gobierno.

Mandela fija su atención en la selección sudafricana de rugby. Este equipo no cuenta con el apoyo de la población negra, que lo identifica con las instituciones del apartheid. Mandela convoca al capitán del equipo, François Pienaar, y juntos se empeñan en una cruzada por cambiar la mentalidad del pueblo y orientarla hacia la unidad nacional. Para ello deciden que es necesario ganar la copa de rugby, en la final a jugarse en el Estadio Ellis Park de Johannesburgo.

Esta es una narración de datos, curiosidades y emociones sobre uno de los procesos de transición más pacíficos del siglo XX, auspiciado por un hombre negro que se propuso ser presidente de los blancos y un deporte jugado predominantemente por blancos, el rugby, que hizo suyos himno y bandera de la nueva nación.

La pregunta es: ¿La euforia de la afición mexicana ante los éxitos de la selección se puede aprovechar para que México sea un mejor lugar para vivir? ¿O sólo es un recurso que temporalmente podrán aprovechar los gobernantes para mejorar las percepciones electorales? ¿O todo esto resultará al terminar este mundial en una decepción más para los mexicanos? Cualquiera que sean los resultados, esta viuda del mundial, les desea lo mejor al Tricolor.

http://www.anamariasalazar.com Twitter: @Amsalazar

Analista política
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