Fácil, según la Real Academia, es algo que se puede hacer sin ningún esfuerzo. -¿Siguen creyendo alguno de ustedes o de ustedas aquello de la vida fácil?-. Y para el asunto que me ocupa, la definición me sirve para un reverendo cacahuate porque he de referir a unos tres millones de productos abre-fácil anunciados por todos los medios habidos y por haber.
Podría jurarlo: las cervecerías fueron pioneras en este asunto y lo mismo podría empeñar mi honra para afirmar que el 50 por ciento de ustedes hicieron un tiradero del bendito líquido tratando de abrir una botella con la otra. ¿Se acuerdan? Se trataba de usar las pompis de un envase para retirar la corcholata de otro.
Los productos de cocina se llevan las palmas en el falaz asunto de la sencillez. Ahí tienen los quesos redondos –antes todos lo eran, ahora las envasadoras de productos lácteos le hacen competencia muy mañosa a don Euclides-: Vienen en un plástico entre duro y suave, flexible y no, con semejante leyenda en la esquina que dice muy oronda “¡Ahora con abre fácil!”. No sé si los signos son un sarcasmo o en verdad creen en su promesa, lo cierto es que me he llevado más de tres uñas en el intento y acabo, como antaño, usando las tijeras.
El puré de tomate me ha jugado dos o tres bromas pesadas. Vienen en su tetra brik fabricado por Tetra Pak en un tetra segundo, pero a las señoras nos lleva una tremenda muina vernos bañadas en salsa, como listas para el horno, porque esa laminilla flexible, tan inocente en apariencia, tiene al final una resistencia increíble y acaban, cuando todo parece perfecto, lanzando un misil líquido directo a la cara.
Los aderezos y cafés instantáneos en frasco tienen la misma maña. Traen una tapa de papel brillante o encerado súper adherida a la boca; los bordes, a mi parecer, fueron pegados con calor extremo, al vacío y pega loca esquizofrénica, pues no quedará más remedio que recurrir al cuchillo y tasajearlo con bastante coraje, como para dejar clara la inconformidad o bien, usar una herramienta ancestral del ser humano: Los dientes.
Nada es fácil en la vida, pero hay algunas cosas fáciles que son realmente muy difíciles.
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