Zócalo encomendó a Consulta Mitofsky, una de las primeras empresas en el país en tener la certificación de Estándares del Servicio para la Investigación de Mercados en México, tomar el pulso a la ciudadanía coahuilense ante tema tan sensible.
El resultado fue que un 74% con ocho décimas de la población coahuilense consideró que se le debe permitir a Rubén Moreira ser candidato a Gobernador en 2011.
Esto tiene algunas implicaciones y muchas explicaciones.
La principal implicación sería la de evitar la elección de Estado, la que sería impugnada por los partidos de oposición.
Al más puro estilo moreirista anticipamos la solución: el profesor Humberto Moreira se separaría del cargo –lo leyó usted bien– cuando los tiempos políticos estuvieran por venir, para evitar dos cosas.
Una, que al interior de su partido se le acusara de manipular el proceso interno y dos: para eliminar el vestigio de elección de Estado.
Ya de hecho hay indicios de que el Gobernador está considerando su futuro. Y lo hace de manera realista.
No se sueña presidenciable. No se siente con la banda tricolor al pecho. Él piensa en lo alcanzable: Senador de la República. Diputado federal. Repetir como Presidente Municipal de Saltillo.
Los especuladores lo ubican en una posible secretaría de Estado, escenario posible pero fuera de contexto en la forma de hacer política del Gobernador, que se mueve más por lo posible, por esfuerzo y circunstancias propias, que por lo deseable.
Hay muchas explicaciones para el resultado de la encuesta.
La principal es que los coahuilenses separan las carreras y las personalidades de los hermanos Moreira y reconocen que el licenciado Rubén ha hecho, a lo largo de los años, méritos suficientes como para ubicarse en la antepuerta de la candidatura a Gobernador.
Si cualquier otro político tuviera la carrera y los resultados del diputado federal se le consideraría a estas alturas como el naturalito en la sucesión.
Pero como es hermano del saliente se le pinta de otro color.
Baste recordar qué era el PRI antes de la llegada de Rubén Moreira a la Presidencia, y qué es hoy, para entender la contextura y el espíritu de trabajo y liderazgo que hay en él.
PRIMERA llamada... primera.
Para explicar lo que se vive por estos días en Coahuila y lo que puede traer el futuro, hay que revisar la historia política de, digamos, la ultima década.
LOS HERMANOS Moreira forman parte de una familia numerosa con una inquietud similar: el servicio público.
CADA UNO DE ELLOS hizosu carrera, digamos, desde la época de Rogelio Montemayor, por citar un punto de partida.
CADA UNO CORRIÓ CON su propia suerte, tuvo sus propios éxitos y fracasos, de los que se levantó y siguió adelante… siempre adelante.
HUMBERTO FUE por el lado de Educación, Rubén por la Presidencia Municipal.
LO MÁS SOBRESALIENTE enel caso de los hermanos Moreira no es que tenga ante usted a un puñado de triunfadores, sino que tenga una familia unida.
NINGÚN GOBERNADOR, del general Maderoa la fecha, había permitido el lucimiento de ninguno de sus colaboradores como en el caso actual.
BRILLAR ERA sinónimo de fin prematuro en lo que podía haber sido una carrera política destacada.
Y HUBO HASTA QUIENES sedieron el tortuoso lujo de hacer que un funcionario de menor jerarquía ocupara despacho y escritorio de un superior, sólo por el morboso placer de desestabilizarlo.
EN MOMENTOS EN quelapolítica se escribe de la manera más inesperada en el país, todo puede suceder.
SI ENEMIGOS irreconciliables e ideologías opuestas como derecha e izquierda van a formar alianzas y coaliciones en varios estados, en búsqueda de las gubernaturas, ¿por qué descartar a uno que trae etiqueta de triunfador por el prurito del parentesco?
SEGUNDA llamada… segunda.
En la hora actual, la tesis de los partidos es: que sea candidato el que garantice el triunfo y así se han movido verdes, azules, amarillos y todos los “ismos” que disfrutan de las prerrogativas.
EN LA ENCUESTA de Mitofsky, hasta un 34.5% de panistas encuestados estuvo de acuerdo con que debe permitírsele ser candidato, amén del 92% de los priístas.
ENTRE LOS perredistas, 62% love bien.
HAY UN 18% de los encuestados que dice que no se le debe permitir ser candidato.
EN LA DÉCADA DE los60, en la democracia por excelencia que es Estados Unidos, John F. Kennedy llegó a la Presidencia e hizo procurador general a su hermano Robert.
EL MENOR DE LA dinastía, Edward, era senador.
BALAS asesinas truncaron las carreras de los dos mayores, en tanto que un cáncer cerebral se llevó a Ted hace pocos meses.
EL FUTURO político de Coahuila empezó a escribirse hace varios años, y se ha ido acomodando según las circunstancias nacionales y estatales.
TERCERA llamada… Tercera… Principiamos.
Entre los priístas, según la encuesta, la gente piensa en Rubén Moreira, Jericó Abramo Masso, Eduardo Olmos Castro, Hugo Martínez González, Fernando Hernández de las Fuentes, Óscar Pimentel y Javier Guerrero.
DE LOS PANISTAS VEN a Guillermo Anaya, Jorge Zermeño y José Ángel Pérez.
HAY EN LAS respuestasunimpresionante 91.8% que está de acuerdo con la manera en que el gobernador Moreira está gobernando y un 85.7% que cree que ha sido un buen gobernante.
MIENTRAS EL presidente Calderón cayó cinco puntos en el último año, el Gobernador subió cinco décimas en el ánimo del electorado.
PERO LO MÁS sobresaliente es la respuesta al porcentaje de rechazo a los partidos.
SI RECORDAMOS QUE en el 2000, hace apenas nueve años, voltearon la espalda al PRI, nadie creería que hoy es el partido menos rechazado en Coahuila con un 12%, mientras que el más rechazado es el PRD, con el 51%, seguido del PT con 46 por ciento.
¿QUÉ HIZO LA diferencia?
INDISCUTIBLEMENTE el estilopersonal dehacer política de la dupla Humberto-Rubén Moreira.
PUEDE O NO estarsedeacuerdo con las cavilaciones de esta columna.
A LA VISTA DE todoestán, sin embargo, las obras construidas, la obra social, la atención a la ciudadanía, el trabajo partidista, la comunión con todos los sectores y otros factores que llevan a desembocar al actual estado de cosas.
NO ES LA ENCUESTA Mitofskyla que va a resolver las cosas.
SÍES, EN CAMBIO, uninstrumento que hace luz y permite ver hacia el futuro, captando el sentir y pensar de los votantes.
LA PREGUNTA que no se hizo a los encuestados, porque esa corresponde a los dirigentes nacionales de los partidos, es si van a desperdiciar a un candidato que en uno de los escenarios garantiza el 65% de los votos, y en otro el 68 por ciento.
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