Si desde un principio la parte o las partes que tenía bajo su cargo la administración, cuidado y conservación de la poza de la Becerra, hubiesen obrado con responsabilidad, la situación no hubiera ido tan lejos como ha ocurrido y que ha afectado a decenas de familia de la cabecera municipal de ese municipio.
Las autoridades federales y estatales durante tiempo atrás dieron indicaciones a quienes ahora protestan y se manifiestan por la clausura a la “Poza de la Becerra”, de lo que estaban obligadas hacer para preservar ese lugar que es patrimonio no de unos cuantos, sino además de los coahuilenses, del resto de México al ser declarado ese lugar como “zona protegida”.
La destrucción de la ecología en esa “zona protegida”, es un hecho, como lo es igual que su cierre al turismo que acaba con una fuente de economía importante para el municipio de Cuatrociénegas, en donde a saber, no hay mucho de dónde generar economía a no ser de aquellos turistas nacionales y extranjeros que visitan las pozas existentes en ese municipio.
El problema que no falta quién y quiénes se lo achacan a las distintas dependencias responsables de proteger y cuidar la ecología, sobre todo especies en riesgo de desaparecer, fue provocado precisamente por quienes ahora protestan y muestran públicamente su enojo, entre ellos quienes por parte del sector privado manejan el turismo en esa región.
Si esa parte, hubiera asumido su responsabilidad aceptando las normativas, cuidados y reglas de que los visitantes no destruyan las valiosas especies que ahí se encuentran y en general la ecología y medio ambiente, otro cantar y situación existiría en Cuatrociénegas.
Quienes ahora exigen se haga la reapertura cuanto antes de la poza clausurada, antes que nada tienen que hacer su compromiso y responsabilidad de que se trata de un patrimonio de todos los habitantes de Cuatrociénegas y que si se sigue permitiendo su explotación deben respetar las normativas ya establecidas, y esa será lo mejor para seguir generando empleo.
Científicos extranjeros y nacionales califican esa zona protegida como un lugar único en el planeta tierra. No vale la pena tanto ruido, cuando todo se puede arreglar respetando nuestras leyes y cumpliendo las reglas establecida para no acabar con un patrimonio de todos los coahuilenses.
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