Nos agradan los paisajes nevados en las tarjetas de Navidad.
Los que pueden, gastan fortuna en ir a esquiar en Vail, Colorado.
Unos cuantos van a disfrutar la nieve en los Alpes, en Suiza.
La verdad es que el mucho frío es una plaga sobre un país cálido y de pobres.
La nieve es bella cuando cubre las ciudades con su manto níveo.
Pero enloquece el tránsito vehicular y se convierte en oscuro chicle que cala los huesos.
La combinación perfecta es ver la nieve en la televisión y el sol cálido a la puerta.
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