Es cierto, la vida es efímera, pero cuando hay felicidad en nuestras casas todo se hace más llevadero mientras vemos pasar los años en una dicha interminable, pero cuando comienzan a verse negros nubarrones en el horizonte, sorprendiendo la enfermedad del ser amado y los diagnósticos médicos no fueron tan precisos como uno lo pensaba, es cuando deseamos con todas las fuerzas de nuestro corazón que no sucedan situaciones tan difíciles al no estar preparados para enfrentarlas.
De esa forma es como en forma sorpresiva se da el vuelco en nuestra existencia, como sucedió con la vida ejemplar de la señora Yolanda De la Garza de Manrique, cariñosamente conocida como: “La Chiquis”, que hasta los últimos instantes de su existencia terrenal no dejó de luchar y aferrarse con toda su fuerza para vivir un poco más al lado de su esposo, hijas, madre, hermanos, sobrinos, familiares y amistades.
Pero Dios Nuestro Señor, con su infinita sabiduría y decisión, le concedió el tiempo suficiente para enseñarnos lo valioso que fue la existencia de esta incomparable mujer, quien durante los tres años de servir como Presidenta del DIF, supo aprovechar el tiempo para dedicarlo a procurar la felicidad para los más olvidados y desvalidos de Cuatro Ciénegas, que hoy lloran su partida.
Nadie como su inconsolable esposo, el arquitecto Hilario Gabriel Manrique Jiménez y sus queridas hijas : Yolanda, Marcela, Gabriela y Fernanda para decir cuánto quisieron a su incomparable esposa y madre, ante lo difícil de poder expresar el enorme sentimiento y dolor que les acompaña, y saben también que “La Chiquis”, demostró una enorme fortaleza a pesar del extremo sufrimiento físico.
Fue bastante notorio el súbito cambio de vida sufrido en el hogar de la familia Manrique De la Garza, aquella felicidad que con tanto tesón fue lográndose, de pronto llegaron los aciagos días al conocer la fatal noticia de la terrible y traicionera enfermedad que atacó a la señora Yolanda De la Garza de Manrique, que estoica la asimiló para enfrentarla en una lucha tenaz que al final terminó por vencerla.
Jamás, en la historia contemporánea de Cuatro Ciénegas una mujer supo aprovechar los tres años al frente del DIF para atender las necesidades mas ingentes de las personas enfermas y discapacitadas, de los adultos mayores que vieron en ella a una persona con sentimientos y quien les dio su lugar para pasar gratos momentos de convivencia, para decirle a la sociedad cuatro cieneguense que ahí estaban y que tenían la misma capacidad o tal vez más que muchas personas sanas.
Nunca antes hubo tanta alegría en las instalaciones del DIF y también en los talleres que “La Chiquis” gestionó para enseñarles cómo valerse en esta vida, aprendiendo diferentes oficios, además de motivarlos para llevar una vida normal. Ella fue para aquella gente su inspiración y esperanza, significó tanto, como cuando llega un rayo de luz a la oscuridad; y ese brillo les sirvió tanto para valerse por sí mismos.
La enfermedad de “La Chiquis”, nos impactó a todos, por eso nunca sabremos ni conoceremos los insondables misterios que el destino depara en todos nosotros, fue doloroso conocer tan terrible noticia y más cuando la ciencia médica todavía no es capaz de curar una enfermedad, al menos para mitigar el dolor físico y hacer más duradera nuestra existencia.
Quienes en verdad apreciamos la calidad humana de Yolanda De la Garza de Manrique, siempre supimos aquilatar su voluntad de servicio, la sencillez y franqueza fueron sus distintivos, detestando la hipocresía. He aquí unas palabras de la sagrada biblia en donde Juan, 14: 2-3, dice: “En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y si me voy se los preparo para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté”. ¡Descansa en paz, Amiga!.
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