Los agentes viales exigen y piden a los conductores de las unidades motrices que respeten el paso de las personas, pero éstos no son reprendidos cuando en forma desordenada cruzan las calles, no utilizan los cruces peatonales, “torean” a los vehículos cuando hacen un cruce vial, siendo lo peor que en infinidad de casos papás y mamás que llevan a sus chiquitines, además de que nos los educan ni orientan, los sueltan sin precaución y seguridad alguna. Y, lo peor de todo es que en la mayoría de los casos, al menos por lo que hace en el centro comercial de las ciudades, hay en servicio elementos de Tránsito, que en verdad es como si no estuviera vigilando, porque no hacen nada, así es que no sufren ni se acongojan.
Ah, pero que un automovilista no se atreva, por descuido, irresponsabilidad o imprudencia, poner en peligro por atropellamiento a algún peatón, porque más tarda en darse cuenta el agente de Tránsito, en que éste se le eche encima no para llamarle la atención, sino para de inmediato levantarle infracción para el pago de una multa.
Qué bueno que esta acción proteccionista a los transeúntes por parte de los elementos de vialidad municipal, no sólo siga adelante, sino se fortalezca, pero con el agregado que debe educarse y enseñarse a los peatones la obligación que tienen de respetar la correcta forma de no cruzar las calles, esperar la luz verde de su paso, no exponerse innecesariamente.
De nada sirve que en las ciudades de mayor población se modernicen los semáforos como es el hecho de que se ilustre con un peatón la luz verde que da paso a las personas para que sean respetadas. En algunos de esos aparatos, hasta hay conteo para marcar y precisar el tiempo que se tiene para hacer un cruce de intersección con seguridad, cuidado y sin exponerse a que llegue un vehículo y cuando no es un atropellamiento, mínimo es tremendo susto.
Esa cultura de “ver y no hacer” que ya se hizo costumbre entre los empleados municipales de vialidad, cada vez es mayor, lo que se contrapone y contradice con los avances y progresos que las ciudades coahuilenses tienen en otros muchos renglones.
Es un hecho que la falta de supervisión y vigilancia en el trabajo de los agentes de Tránsito, es el factor principal para trabajar al “ai’ se va” que es lo mismo ignorar lo malo o equivocado que hagan los ciudadanos y más cuando no se les puede sancionar ni extorsionar.
En cambio, al conductor de un vehículo, sí que se le puede exprimir, además de llamarle la atención por no respetar el paso de transeúnte, con una buena sobornada o de lo contrario sale a relucir el bloque de infracciones.
Más beneficio harían los agentes viales en educar y hacer cultura en el respeto que se merecen los ciudadanos en el cruce de calles y no ser víctimas de un percance, pero también educarlos sobre sus obligaciones.
Eso sería lo ideal, pero siempre y cuando los agentes de Tránsito se interesen en cumplir su obligación para extrañar o reprender a una u otra partes, concretamente a quien y quienes no respeten las reglas de transitar en vehículo motriz o a pie que para el caso es lo mismo.
(http://www.intersip.com.mx)
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