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Juan Latapí
Juan Latapí
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29 Noviembre 2015 04:10:29
Nosotros, la gente de segunda
DICEN QUE ANTE LA LEY todos somos iguales; la religión también predica dicha igualdad, pero eso está lejos de ser cierto; nos guste o no, hay gente de primera y de segunda.

POR LO GENERAL ES EL dinero el que marca la diferencia, desde comprar voluntades o influencias, o bien, que nos lleguen al precio. Diferencias en el trato que se recibe al viajar en primera clase en avión o como simple pasajero. Si tienes fama, dinero o poder serás tratado con deferencias y caravanas.

ESO DE LA IGUALDAD ES un sueño que a veces nos creemos hasta que despertamos frente a la terca y cruel realidad.

HAY CIUDADANOS DE PRIMERA Y de segunda cuando a diario vemos a quienes cometen una falta de tránsito y son influyente, allegados a un funcionario sindical o trabajan en algún medio de comunicación, rara vez son sancionados. En cambio a cualquier hijo de vecino, al pasarse la luz ámbar, es obligado a pagar una multa o arreglarse con la autoridad, como cualquier ciudadano de segunda.

TODOS HEMOS SIDO TRATADOS COMO gente de segunda más de una vez cuando al estar formados hacienda fila para hacer algún trámite en una dependencia, soportando la lentitud y la displicencia de quien despacha, cuando sin más alguien llega sin formarse y es atendido por ser conocido o cliente preferente. Pocos se quejan y prefieren resignarse como ciudadanos de segunda.

EN LAS ESCUELAS HAY ALUMNOS de primera y de segunda donde es sumamente notorio cuando un alumno, por burro que sea, resulta ser hijo de algún influyente político o magnate, aunque falte a clase jamás reprueba y hasta se puede dar el lujo de ofender y agredir a sus maestros sin que pase a mayores. En cambio el resto de los alumnos es tratado sin consideraciones y deben aprender a resignarse como alumnos de segunda.

TAMBIÉN EN EL MUNDO ELECTORAL hay candidatos de primera y de segunda. Los candidatos independientes tienen que sortear trabas y trámites sin fin para poder registrarse como tales, en cambio los candidatos por cualquier partido, además del subsidio económico que perciben, gozan de menos requisitos y pueden infringir la Ley sin riesgo a perder el registro.

POR SU ASPECTO HAY GENTE de primera y de segunda. Quienes tienen facciones indígenas son vistos con desconfianza y menosprecio; a la fecha la palabra indio aún se utiliza como insulto. En cambio la gente rubia, de ojo claro, con aspecto de actor de TV, rara vez es molestada y discriminada, asumiéndose como ciudadanos de primera.

¿NO ACABAN DE DETENER A unos turistas turcos sólo por su aspecto? de haber sido franceses hasta genuflexiones les harían.

DESPRECIAR Y OFENDER A QUIENES son diferentes es una costumbre. La gente con algún defecto físico, la que tiene preferencias sexuales diferentes o padece Sida, continuamente es ofendida y blanco de burlas y agresiones. Deben asumirse como gente de segunda.

QUIEN TIENE UN TÍTULO UNIVERSITARIO cuenta con más probabilidades de ser tratado o contratado como gente de primera, mientras quienes no tienen títulos, aunque sepan más, sean más inteligentes y con mayor experiencia, tienen más probabilidades de ser tratados como ciudadanos o empleados de segunda.

LO MISMO SUCEDE EN LAS revistas y suplementos de sociales. Las portadas y páginas principales las ocupan gente rubia parecida a los actores de moda. Es sumamente raro ver en dichas publicaciones el cumpleaños de alguna vecina de cualquier colonia popular de la periferia. Aunque paradójicamente esa gente, tratada como de segunda, es la que paga sus eventos sociales sin regatear. Basta preguntarle a cualquier fotógrafo de sociales.

Y QUIENES NOS OFENDEMOS ANTE la injusticia de hacer menos a los demás, pregonando la igualdad, tampoco estamos libres de culpa. No conozco a quien comparta su mesa con la sirvienta que hace el aseo de su casa y ni siquiera utilizar su baño. ¿Por qué?

POR SUPUESTO QUE EN LAS empresas, clubes y asociaciones también hay personas de primera y de segunda.

Empleados de primera son el amigo del dueño y el recomendado; no importa que su capacidad deje mucho que desear, de cabeza hueca y sólo naden de muertito, creyéndose de primera.

DESDE LUEGO QUE EN TODAS las sociedades siempre han existido diferencias entre sus integrantes, sin embargo en México aún no hemos podido superar las castas que desde hace siglos persisten injustamente marcando la desigualdad.

MIENTRAS PERSISTAMOS EN VER SÓLO por nuestros intereses individualistas por encima de los intereses comunes, continuaremos siendo cómplices para que siga habiendo gente de primera y de segunda. Y ya no vale quejarse porque en un descuido nos empezarán a tratar como gente de tercera.

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