Pero resulta que igualmente estamos convencidos de que dejamos atrás los días mejores.
En todos mis años de vida, no recuerdo uno en que hiciéramos cuentas negativas del pasado.
La memoria discriminaba y olvidaba las peores angustias. Recordaba sólo los precios bajos, los paseos baratos, la relativa abundancia.
¿Puede creer que ya nos quejábamos cuando aumentaron la gasolina a peso el litro?
¿Que hubo acres censuras a Echeverría porque el azúcar subió a un peso 70 centavos el kilo? El error es correr en pos de un futuro incierto; en lugar de recuperar al pasado y sus bondades.
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