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Vicente Bello
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24 Noviembre 2016 04:00:00
“Nuestros hijos fueron raptados por el gobierno; esta es la verdad”
Cristina Bautista, una de las madres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, dijo: “Pero ustedes no han movido ni un dedo para apoyar a resolver el caso”.

El reclamo contenido dos años y dos meses –es la primera vez que la Cámara de Diputados recibe a este grupo trashumante de personas que como fantasmas andan buscando a sus hijos-  chocaba con el cinismo de una diputada del Pvem, Sofía González, quien envalentonada decía: “Dejen de insistir en que el crimen fue cometido por el Estado”. Y apostillaba: “Ahí está la investigación oficial”…

Acostumbrados al trabajo sucio del régimen, los pvemistas insistían. Sofía González remachó: “Debemos evitar caer en la salida fácil de establecer que el Estado es el culpable del caso Iguala, (cuando) todas las pruebas y declaraciones apuntan que el crimen fue cometido por personas dedicadas al tráfico de enervantes”.

Este encuentro se transfiguró en el encontronazo anunciado. Desde febrero de este año, los padres de los 43 normalistas desaparecidos habían solicitado a la Cámara de diputados que los recibieran; pero, a final de cuentas la Cámara de Diputados en manos del PRI, nada respondía oficialmente. Y encarecían y encarecían la posibilidad de cualesquier encuentro. Hasta que no tuvieron de otra y
lo aceptaron.

Pero no ocurrió en el Pleno de los 500 legisladores, como los padres de los 43 pedían, sino en el Salón Verde, o Salón Legisladores, un salón alterno construido ex profeso para asuntos que los diputados no consideran tan importantes.

Felipe de la Cruz, el padre de uno de los 43 que es también el vocero del grupo, dijo: “Dicen que aquí es la casa del pueblo; pero al pueblo lo ponen en la cocina, mientras a los poderosos les abren el pleno”.

Un reclamo central de los padres de los 43 contra los diputados fue que ya dejen de insistir en que los estudiantes fueron secuestrados y desaparecidos por la delincuencia organizada e incinerados en el basurero de Cocula, cuando no es así, porque hay pruebas de que policías municipales, policías estatales, policías federales y soldados del 27 batallón de infantería con sede en Iguala, tuvieron que ver directamente con la desaparición de los normalistas.

Lo que no quieren escuchar los diputados, particularmente los del PRI, es que insistan los padres de los 43 –como insistieron ayer en el Salón Legisladores- que en tanto Enrique Peña Nieto pretendió minimizar los hechos, ahora incluso se atrevió a nombrar a Tomás Zerón de Lucio como titular de la Comisión Nacional de Seguridad, aun cuando Tomás fue denunciado por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de manipular evidencias del modo más cínico y tonto a la vez.

Pero no es todo, los padres de los 43 han reclamado muy airadamente a Peña Nieto que, en sustitución de Tomás Zerón, impuso como titular de la Agencia de Investigación Criminal nada menos que a Omar Hamid García Harfuch, en cuya biografía figura haber sido jefe de la policía federal en el estado de Guerrero y aparecido “en la agenda de contactos de Silverio Casarrubias”, el líder de la banda de criminales conocida como Guerreros Unidos, a la que las autoridades achacan la desaparición de los 43 normalistas.

“Hagan algo ante tanta infamia”, imploraba una de las madres de familia a los diputados, cuya cara de palo contrastaba con el rostro doliente de esas personas provenientes del estado de Guerrero.

He aquí lo que dijeron algunos padres de los 43:

María de Jesús Tlatempa Bello: “Preferimos recibir un peso de la gente que nos apoya que los millones que nos ha ofrecido el gobierno para callarnos”.

Emiliano Navarrete: “Nuestros hijos fueron raptados por el gobierno mexicano. Esta es la verdad”. Y exigía a la Cámara de Diputados: “Les pedimos que dejen de desprestigiar al movimiento de los padres de los 43 desaparecidos. Desafortunadamente en esta Cámara no hay izquierda, no hay derecha; hay puros chapulines que brincan a los partidos que más les conviene”.

El papá Bernabé Gaspar dijo: “El gobierno nos ha traído a puros engaños. Es más, este gobierno no ha trabajado lo que lo que los del Giei dejaron. Hay investigaciones que se deberían estar siguiendo”.

Después hablaron los diputados. Sobresalieron dos: la panista Karina Padilla y la de Morena, Araceli Damián.

Padilla dijo: “El terrible acontecimiento del ataque  a los  estudiantes normalistas de Ayotzinapa, vulneró profundamente a la sociedad mexicana, que ha sido testigo de cómo la procuración e impartición de justicia en México se encuentra secuestrada por intereses particulares en detrimento de la eficiencia de nuestro Estado de Derecho.

“…Se trata de un hecho verdaderamente  abominable que despertó  el descontento, la tristeza, el luto de todo un país, así como la solidaridad nacional e internacional de decenas de familias que hoy sufren esta situación en donde hay seis personas muertas y 43 desaparecidas”.

Y Araceli Damián: “Es deplorable cómo ha actuado el Estado mexicano e incluso esta Cámara de Diputados, cuyas puertas no les fueron abiertas sino hasta que ustedes realizaron un plantón a las puertas del recinto y solamente se atrevieron a recibirlos aquí y no en el Salón de Plenos. No todos los diputados que están aquí quieren que se
sepa la verdad”.

Y el apostille: “No era la primera vez que tomaban autobuses, pero sí fue la primera en la que los elementos del Estado mexicano, policías municipales, estatales y federales, reaccionaron tan violentamente y de manera coordinada con el crimen organizado”.

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