Es cierto que la influenza A H1N1 vuelve a ser noticia porque aún está viva la angustia de los años 2009 a 2010, en los que se establecieron cercos y barreras sanitarias como no se habían visto antes en nuestro país. A pesar de haber sido controlada la epidemia, que no fue mucho tiempo pandemia, generó una gran cantidad de estrés entre la población y dejó huella en el inconsciente colectivo.

En aquella emergencia sanitaria nos dimos cuenta que todos somos muy sugestionables. Cuando nos dijeron, el lunes 27 de abril del 2010, que estábamos en fase 4 según la OMS, fuimos conscientes del peligro que significaba la por entonces llamada epidemia de influenza porcina, pero los rumores nos hicieron pensar que para protegernos bastaba tener un tapabocas y tomar mucha vitamina C. Y la demanda fue tan alta, que sólo se llegaban a encontrar en un mercado negro en donde costaban el doble y el triple de su valor real. Cuando circularon los rumores de que la vacuna contra la gripe del año anterior era efectiva, los consultorios médicos se abarrotaron, cobrándose hasta 500 pesos por una vacuna que en nada protegía. Luego se dijo que el remedio más efectivo contra el virus era la higiene de las manos y los geles y aerosoles desaparecieron rápidamente de las tiendas.

El miedo se apoderó fácilmente de la población, porque la población ya vivía en estado previo de angustia. La posibilidad de una epidemia actuó concentrando en el virus de la influenza A H1N1 todos los miedos sociales que ya flotaban en el ambiente. El virus tomó el lugar de un objeto fóbico y concentró en él una gran cantidad de temores que no tenían mucho que ver con el virus mismo. Nos sentimos muy presionados por la epidemia, porque nos hemos sentido muy amenazados por la crisis económica, por la violencia social y por la inseguridad reinante. Y todas estas sensaciones de amenaza se concentraron en la idea fantaseada de una epidemia mortal incontrolable.

Este año, la Secretaría De Salud federal toma una actitud muy diferente a la asumida en años anteriores con la influenza A H1N1, tratando de no despertar los sensores de alarma en la población, porque además se trata de un año electoral. El secretario de Salud federal, Salomón Chertorivski Woldenberg, reiteró que no hay razón para alarmarse por la posibilidad de una nueva epidemia, pues en el país solamente se tienen contabilizados hasta la fecha 637 casos que, dijo, sólo han generado 10 muertes y que aun cuando se prevean aumentos de 500 casos por semana, serán los que ocurren en cualquier año típico y que, informó, el sector salud tiene una reserva estratégica de 1 millón 400 mil tratamientos, suficientes para enfrentar cualquier eventualidad.

El problema ahora es que nos acabamos acostumbrando tanto a la presencia de la influenza A H1N1que ya no le tenemos miedo, como si no pudiera sucedernos nada porque finalmente no pasó mucho en aquellos momentos. Y ahora se nos olvidó vacunarnos y no nos protegemos contra ella. En una encuesta reciente hecha por un medio masivo de comunicación de cobertura estatal, el periódico Zócalo que está usted leyendo en este momento, donde mil 372 personas contestaron la pregunta: “¿Ha tomado medidas contra esta nueva etapa de influenza A H1N1?”, se arrojaron los siguientes resultados: el 80 % dijo que no había tomado medidas, el 18% dijo que sí las había tomado y el 2% no sabía, lo que quiere decir que la sociedad civil bajó la guardia ante esta enfermedad, potencialmente muy peligrosa, si nos descuidamos.

También las autoridades dejaron de temer a la epidemia y se hizo muy laxa la vigilancia. Otra encuesta hecha por el mismo medio, ahora del día 27 de este mes, con la pregunta: “¿Han puesto medidas contra la influenza A H1N1 en los lugares que frecuenta usted?” obtiene estas respuestas: de mil 131 respondientes, el 83.64% dijo que no, el 10.52% dice que sí y el 5.84% manifiesta no saber. Con ello, nuevamente sabemos que volvemos a estar en peligro.

Nuestros hijos están muy atentos, como siempre lo están, de todas nuestras reacciones. Los estamos enseñando a reaccionar ante las emergencias con nuestro ejemplo, así es que si nos mantenemos en alerta y enfrentamos cualquier contingencia sanitaria racionalmente, ellos aprenderán a enfrentar todas las que vengan en el futuro, que seguramente serán muchas.
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