Me sobrecoge pensar que, de nueva cuenta, deberemos optar, en julio próximo, por el “menos malo”, como muchos creyeron que lo hicieron en 2006, en ausencia de liderazgos visionarios y con capacidad para aglutinar, siquiera, a la mitad más uno de los sufragantes. Tal sería un signo indiscutible de la tremenda inercia política en la que hemos caído marcados los mexicanos, además, por un hecho incontrovertible: Desde hace varias generaciones las mejores mueres y los mejores hombres de nuestro país eluden el servicio público y optan por integrarse a empresas privadas o, de plano, emigrar hacia donde valoren mejor sus conocimientos.

Por esta misma razón, por desgracia, observamos que las funciones públicas están en manos de mediocres. Bastaría repasar algunos nombres de cuantos integran el gabinete presidencial -incluidos los muertos elevados a la heroicidad por haber sucumbido en accidentes muy sospechosos-, para confirmar la terrible sentencia en ausencia de talento y, sobre todo, de conocimientos sobre la geopolítica nacional. En este renglón sólo uno de los aspirantes de la Primera Magistratura puede decir que conoce hasta el último confín de la República aunque para ello invirtiera más de un sexenio en recorrer los más aislados caminos de México. ¿Cuántas veces se habrá encontrado con los subversivos? Cuando menos algunas ocasiones.

No extraña en contexto así que el aspirante único del PRI, Enrique Peña Nieto, repruebe el literatura mexicana y sea incapaz de recordar el precio de las tortillas con un alarde misógino que, seguramente, mermó su ventaja bastante más que los superficiales cálculos de sus adoradores. ¿Dos o tres puntos porcentuales? Así comenzó, dilapidando su capital político, Andrés Manuel en 2006. Valga el referente para entender la perspectiva actual y la ausencia de elementos capaces de contrarrestar el cuarto de guerra del panismo institucional, la gran apuesta por el continuismo pese al fracaso de dos administraciones de la derecha, rebosante de elementos de importación, felices de aportar lo suyo en defensa de los intereses extranjeros, sobre todo europeos, en lo que dado en llamar la reconquista silenciosa.

(Por cierto, no hace mucho, el doctor Luis Téllez Kuenzler, presidente de la Bolsa Mexicana de Valores y controvertido ex secretario de Comunicaciones -posición desde la cual cubrió el extraño “accidente” de Juan Camilo Mouriño en noviembre de 2008 haciendo las veces de ministerio público y exigiendo a su jefe, el mandatario Calderón, que no interviniera la Procuraduría General para evitar de alimentar algo más que las dudas razonables-, me dijo que él estaba seguro sobre el proceder “responsable” de los bancos estadounidenses y españoles durante la crisis recesiva de 2008: “No se llevaron de México un solo dólar”, dijo. De haber sido así, ¿cómo es que nuestro mercado sufrió tan severamente las consecuencias contra el blindaje supuestamente establecido?)

El hecho es que la burocratización, sobre todo de la política, ha hecho merma escandalosa en la visión de Estado. Cuando menos, los precandidatos de la oposición han tenido experiencia ejecutiva -uno como gobernador del Estado de México y otro en condición de jefe del gobierno defeño-, a diferencia de los panistas aún indefinidos quienes son obra y gracia del centralismo y de todos los efectos de éste; esto es, formaron parte de los dos últimos gabinetes presidenciales no fungieron en las Cámaras para suavizar tensiones entre los grupos dispares de Acción Nacional. Recuerdo cuando le pregunté a Josefina Vázquez Mota sobre su relación con la poderosa maestra Elba Esther Gordillo, un señalamiento de lo más agudo:
--Fíjese en donde está mi predecesor en el cargo -esto es la Secretaría de Educación Pública- y entenderá cuál fue mi postura.

Y, en efecto, Reyes TAmez, al momento del encuentro con la diputada Vázquez, se mantenía en la Cámara -ya no, quizá por vergüenza-, en calidad de representante del PANAL, la miel del SNTE bajo control de la inescrutable “novia de Chucky”. Con ello se confirmó la tremenda influencia ejercida por “la maestra” mientras duró su apoyo al calderonismo, luego de aquel significativo levantón de brazos cuando el TRIFE no había pronunciado dictamen sobre los comicios federales de 2006. Después, al salir de la contienda su gran debilidad, Marcelo Ebrard, y su apuesta dentro del gabinete actual, Alonso Lujambio, no le quedó otra salida que otear hacia el Estado de México. Y ahora señalan a Peña Nieto como parte de la revoltura por la alianza priísta con el llamado PANAL.

Insisto en un punto trascendente: sin verdaderos líderes no existe posibilidad alguna de asegurar la eficiencia del presidencialismo que, en el pasado, fue sostén del sistema político mexicano y que ahora está agotado por efecto de la torpeza operativa de quienes lo han ejercido e, igualmente, del gradual proceso de madurez de la sociedad mexicana. Hasta hace algunos años los escenarios eran distintos y se preparaba, siquiera, al “futuro mandatario” desde mucho antes de su “destape”. Ahora, se juega peligrosamente a la política, sin verdaderos controles, y se da cauce a estrategias amorales, más bien perversas, para desfondar a los adversarios con saña, a la mala, en uso de la parafernalia presidencial.
Y, para colmo, Felipe Calderón tiene un justificado temor a no cubrirse las espaldas y ser pieza de cacería a partir de diciembre de 2012. Y mucho nos tememos que no está del todo desencaminado.


Debate

Durante las dos últimas semanas, el proceso de investidura del nuevo presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy Brey ha dado pasos interesantes para enfrentar la crisis económica que les viene desde el 2008 cuando la ausencia de fuentes laborales creció -ahora suman 5 millones 170 mil los desocupados además de cuantos vayan sumándose al salir de las universidades-, entre ellos la reducción de los puestos ministeriales y la entronización de una astuta dama, Soraya Sáinz de Santamaría, no sólo como única vicepresidenta del Gobierno sino también responsable del Ministerio de la Presidencia, vocera general y responsable de la Central Nacional de Inteligencia. Parece demasiado aun cuando se conocen sus luces como abogada desde sus orígenes en León.

El hecho es que el juego parlamentario fue, en esta ocasión, muy escaso al haber obtenido el Partido Popular la mayoría absoluta en el Parlamento y no requerir de apoyos poselectorales para garantizar las rutas del gobierno. Por ello se dio el lujo de frenar a los insolentes representantes del país vasco y a los miembros catalanes de Convergencia y Unión que siempre han optado por negociar sin amagos terroristas. De un solo golpe, a los antiguos representantes del ETA, les dijo que ni él ni los españoles les debían absolutamente nada para robarles protagonismo by reducir su torpe martirologio que pretende exaltar a los victimarios al mismo nivel de las víctimas... incluso a aquellos que murieron en accidentes domésticos. Sencillamente absurdo.

Por supuesto, el relevo se dejó sentir en los periódicos. “El País”, baluarte de los socialistas, ha retomado su papel de crítico mordaz para reducir la potencialidad de Rajoy y el derechista ABC ahora se vende más en su calidad de custodio del Partido Popular y del nuevo gobierno. Así de simple se venden a diario las ideologías de unos y otros. Así y todo, insisto en que México sólo podrá sacudirse, en serio, al presidencialismo cuando la clase política sea capaz de dar el salto esperado hacia el parlamentarismo que termine con las unciones insolentes y el imperio de la voluntad central, superior incluso a los mandatos de ley. Estoy seguro de que otro sería nuestro destino, bastante mejor insisto, a tener que sufragar, otra vez, por “el menos malo”.

SEGUIMOS BLOQUEADOS POR LA SECRETARÍA DE SEGURIDAD PÚBLICA. PERO, PARA FORTUNA MÍA, SEGUIMOS LLEGANDO A NUESTROS LECTORES.
Comparte ese artículo: Facebook Favicon Facebook Google Bookmarks Favicon Google Bookmarks Twitter Favicon Twitter YahooMyWeb Favicon YahooMyWeb