La aeromoza repite con aire de rutina las instrucciones de seguridad.

Si fallara la presurización del avión, caerán mascarillas de oxígeno en sus manos.

Si viaja con un menor o un discapacitado, colóquese primero la de usted y luego ayúdelos. Parece una instrucción cruel, egoísta, cuidar primero la integridad propia, Pero es sugerencia de lo más sensata: Hay que salvarse a sí mismo para salvar luego a los demás.

Vale la instrucción para los padres de familia: Hay que cuidar su vida y su salud.

Precisamente porque son dadores de vida y de tranquilidad para los hijos, para los dependientes.

“Matarse” por los hijos, no es hacerles precisamente un favor.



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