- Vaya que sÍ la tiene.
- El clero no tiene policías investigadores para saber a qué se dedica cada persona para saber si le aceptan o no la limosna.
- Por lo que tiene razón el señor al decir que es imposible detectar el origen de las dádivas de los fieles, en caso de “ponerse con su cuerno” ahora que venga
Benedicto XVI.
- Oiga, pero sí se podría, a la hora de la colecta, mirar bien al que deja caer un buen fajo de billetes.
- ¿Y con qué fin?
- Con el fin de averiguarlo.
- ¿Cómo?
. Se le llama aparte y se le dice: “Hijo , te voy a confesar”. Y ya: Le saca la “sopa”.
- No sea ingenuo.
- ¿Por qué? ¿No acaso en la confesión tienen que hablar con la verdad?
- Sí, pero no hay garantía de que lo hagan.
- ¿Por qué lo dice?
- Imagínese que se trata de gente que introduce drogas, lo que es penado por la iglesia católica; derrama sangre, lo cual es otro pecado; corrompe a las
autoridades, también una grave falta según Norberto Rivera Carrera principal jerarca católico en México; lava dinero, una actividad comparable al hurto que también
está penado por los mandamientos de la ley de Dios, y con todo esto, ¿qué les importaría mentir? Ni modo que eso “los meta” en problemas.
- No, pero se conocería el origen de esos dineros.
- ¿Y?
- ¿Cómo “y”?
- Vamos a suponer que el penitente, que tendría que ser muy “penitente”, dijera: “Confieso padre que he pecado de pensamiento, palabra y obra y todo ese dinero
que le entregué está manchado de sangre, corrupción, llanto y lágrimas”.
- Pues ya le sacó “la sopa”.
- ¿Y qué ganó con eso el señor cura? ¿Va a devolver el dinero?
- Ya parece. Acuérdese de lo que dijo el obispo de Aguascalientes (Q.E.P.D.) Ramón Godínez: “El dinero del narco que ingresa a las arcas de la santa iglesia
católica, apostólica y romana, se limpia automáticamente”.
- Entonces ya no sería dinero sucio.
- Pues no. Y al quedar limpio, ya no hay nada que objetar.
- Claro. Y si con ese dinero se le rinden grandes pleitesías al papa, se le queman cohetes, se le organizan grandes festejos y comilonas, nada se puede decir
porque al estar en manos de la iglesia, está limpio. Y si algo sobra después de pagar los festejos, será dinero limpio.
- ParA que vea. Entonces el arzobispo tiene razón. La iglesia no puede investigar el origen de las dádivas.
- Cierto. Ni puede… ni quiere.
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