Pero lo anterior no es sino reflejo de una democracia con escasa credibilidad pública, acaso como efecto de una larga secuela de embustes y fraudes a lo largo de la historia; también revela el irresponsable verbo de quienes sólo hablan y lanzan exabruptos cuando tratan de justificarse, ante ellos mismos y sus partidarios, tras no haber llegado a la meta en punta. Luisa María festejó antes de tiempo, basada en encuestas de opereta –no realizadas físicamente sino sólo por teléfono, temerosos los operarios de ser secuestrados como ocurrió, al arranque de la campaña, con los de Mitofsky y Parametría-, y desestimando las llamadas “exit-poll” que se realizan al pie de las casillas y cuyos números favorecían al PRI.
La mañana del lunes fue especialmente amarga para ella. Su hermano, el mandatario federal, de luto por la pérdida de sus amigos Francisco Blake Mora y Felipe Zamora –quien por cierto dirigía ciertas diligencias jurídicas para proteger al señor Calderón después de diciembre de 2012-, no estaba para dar la cara ni vitorear a nadie, ni siquiera a su insensible hermana interesada sólo en su propio porvenir. La vimos así, incluso, después del asesinato del alcalde de La Piedad, Ricardo Guzmán Romero, en vísperas de los cierres de campaña. Entonces, por cierto, lanzó los dardos venenosos hacia el gobernador en funciones, Leonel Godoy Rangel:
--“¿Para qué diantres es gobernador?”, exclamó, acusándolo por su incapacidad para frenar la violencia, un señalamiento que podría ir a la par con el fracaso de su hermanito –en Yucatán llamamos así a quienes son más jóvenes dentro de la misma familia y no en sentido peyorativo-, en su resistente combate contra las mafias: Caen contactos y enlaces, financieros también de los grupos delincuenciales, pero ni así se disminuye el tráfico de drogas hacia el norte. Ni un solo gramo, a decir del Departamento de Seguridad Interna de los Estados Unidos.
Ahora, a pesar de haber sido la panista más votada en la historia de Michoacán –con uso, claro, de la parafernalia presidencial con todo y cien custodios pertrechados hasta los dientes-, enfila sus denuncias contra el priísta Fausto Vallejo Figueroa, quien logró aventajarla por poco más de dos puntos porcentuales con bastante menos medios financieros y, sobre todo, políticos. Hubo un momento en que, de plano, la dirigencia priísta, negociadora, pareció tirar la toalla. También los presidenciables priístas que en la jornada final hicieron mutis; Enrique Peña Nieto optó por poner tanta distancia de por medio que voló a Nueva York.
“La Cocoa” alega la intervención del crimen organizado en los comicios y apunta hacia Vallejo como el principal beneficiario. ¿La hermana del mandatario federal en funciones sólo habla cuando respira por la herida, a sabiendas de que los cárteles y demás grupos criminales dominaron la escena electoral? Esto es: ¿Si hubiera ella ganado jamás se habrían sabido de las posibles alianzas soterradas con los mafiosos?
Y, finalmente, ¿quiénes serían los culpables de tal cosa?¿El gobierno federal, panista, incapaz de penetrar a los narco-territorios o el estatal, perredista, al que se acusa de haber negociado con la célebre “Familia Michoacana”, encabezada por Servando “La Tuta” Gómez Martínez? Porque resulta que el PRI, en esta entidad, combatió contra el perredismo con control sobre la región y también contra el panismo que usufructuó el poder presidencial para lanzar a la hermana de Felipe porque ya antes, los Moreira, priístas, lo habían hecho en Coahuila. Faltaría más. Hasta donde llegan la soberbia y la ceguera.
Quienes conocen muy de cerca de Fausto Vallejo aseveran que es capaz de negociar subterráneamente con los implacables narco-terroristas si se trata de reducir el entorno de violencia. El caso es que, como alega el propio protagonista, quien acusa, debe probar, en todo caso, y no sólo lanzar arengas al aire sabiéndose invulnerable por su situación familiar. ¿El titular del Ejecutivo federal conoce los narcoterritorios y no se anima a ocuparlos? De ser así, suya es la responsabilidad no de quien intenta llenar los vacíos de poder aunque lo haga saliéndose de la ortodoxia. Insisto: Dicho tal sólo puede tener valor si es demostrable con argumentos probatorios y no especulativos. Porque sería más grave que la cofrade del mandatario lanzara epítetos sin ser capaz de estructurar denuncias judiciales serias, basadas en información bastante sobre sus alegaciones.
En cambio, ¿qué dice “La Cocoíta” sobre los cincuenta militantes del PAN detenidos al momento de estar comprando votos, descaradamente? De ella fue el dinero, muchísimo, invertido en una contienda por demás costosa. Y las culpas, no sólo los reproches, son tantas que rompen el aislamiento luctuoso del señor Calderón Hinojosa.
Debate
Ninguno de los candidatos al gobierno de Michoacán, cuya contienda hoy se define en su primera instancia –faltarían los resolutivos de los tribunales estatal y federal en la materia-, pudo visitar todos los municipios del estado. En uno de ellos, Cherán, incluso, no se pudieron realizar los comicios ante la abierta oposición de la población. Quien más recorrió fue el perredista Silvano Aureoles, quien dejó de visitar siete; le siguió la panista Calderón quien no se paró en doce y, finalmente, el priísta Vallejo quien optó por marginarse en quince de un total de 113 municipios.
El alegato del panismo es que el PRI ganó en los sitios donde más domina “La Familia”; y el priísmo podría replicar que el PAN se llevó la victoria en áreas en donde la “mochería” es aplastante como en Cotija, cuna del inolvidable Marcial Maciel, y Zamora en donde vino al mundo la sin par Martita Sahagún. Cuestión de enfoques sobre pujas y poderes de facto. Mientras, dicen, el PRD sigue buscando al defenestrado “diputado” Julio César Godoy Toscano, medio hermano del gobernador en funciones, descubierto por sus nexos precisamente con “La Tuta”, poderoso señor que determina el sentido de los sufragios a decir de quienes fueron derrotados, incluyendo al perredista Silvano Aureoles.
Bien haría el PRD, como ya sugirió Manuel Camacho, en no entrarle al pleito cuando se intenta, a toda costa, mejorar la imagen de este partido, considerado rijozo e intrascendente por su negativa a aceptar el fraude de 2006, de cara a la sucesión presidencial, máxime si se considera la posición tan lejana que lo separó de los primeros lugares en la elección estatal. Si el PAN ocupa los espacios del PRD los costos que antes pagó López Obrador acabará liquidándolos los Calderón, hermana y hermano, y el candidato de Acción Nacional a la Presidencia tocado con el divino índice de la superioridad política. Como antaño. Porque para que Michoacán sea gobernado por la derecha se requeriría de una ocupación militar. ¿Quién le enra?
La Anécdota
En septiembre de 2009, en Saltillo, recuerdo haberle dicho al entonces gobernador, Humberto Moreira:
--Espero que su empeño en secundar a su hermano Rubén parea que le suceda en el cargo, no vaya a ser factor contra usted y su futuro político. Me temo que el propio sistema no se lo perdonaría.
Lamento no haberme equivocado. Aunque Rubén Moreira asuma la gubernatura el primero de diciembre, con la bendición maternal que fue definitoria, es obvio que el capital político de Humberto parece haberse agotado por efecto no sólo de la deuda monumental de Coahuila –ya saldada en parte-, sino porque ha perdido toda autoridad moral y liderazgo... aunque haya ganado el PRI en Michoacán, sin él naturalmente. Abundaremos.
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