Es como sembrar la semilla de lo que quieres cosechar y cuidarla. A través de la repetición (que es el proceso natural de la mente), puedes alimentar tu mente con pensamientos positivos y conseguir tu meta deseada. Ya que creer es crear, todo aquello en lo que enfocas tu mente lo crearás, tarde o temprano. Quien, por ejemplo, tiene una creencia negativa sobre sí: “Soy incapaz e indeciso”, puede reemplazarla escribiendo el pensamiento opuesto: “Yo (nombre) soy capaz y muy decidido(a) siempre”. Es muy importante que la afirmación positiva siempre denote la acción de lo que quiero lograr.
El uso repetido de una afirmación es un proceso que progresivamente se imprime en la mente y simultáneamente va borrando el antiguo patrón de pensamiento negativo, aconseja Mariela Moreno Pérez, investigadora del tema de afirmaciones. ¿Qué características se sugiere que tengan las afirmaciones?
- En primera persona.
- En presente.
- Cita el nombre propio.
- Siempre en positivo. Denotando la acción que se quiere lograr. (Regresando al ejemplo, una afirmación no-recomendable sería: “Yo (nombre) no soy indeciso”. La mente lee: “soy indeciso”).
- Con sentido elevado, que nos invite a repetirla una y otra vez
- Con sentido de permanencia. (plena, absoluto, siempre, a cada rato, etcétera) Por ejemplo, “Yo (nombre) soy capaz y decidida siempre”.
Se recomienda también trabajar las afirmaciones por escrito. Una vez creada la afirmación con las características citadas, se escribe 21 veces durante 21 días... permitiéndonos soltar, luego de la afirmación, el pensamiento que la afirmación provoque desde nuestro sentir. Cabe destacar que en sus comienzos el pensamiento que provoca es negativo con respecto a la afirmación que se trabaja... este es un modo de identificar a dicha emoción y desenmascararla ante nosotros para limpiar el cúmulo de emociones que propician lo contrario de la afirmación que queremos lograr, a este pensamiento-respuesta se le llama “columna de respuesta emocional”.
1- Yo Juan, soy trabajador y creativo... ja ja ja.
2- Yo Juan, soy trabajador y creativo... ¡eso no te lo crees ni tú!
3- Yo Juan, soy trabajador y creativo... ¡mentiroso, trabajador tú?! (Continúa el día de mañana)...
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