Es una satisfacción para mí que soy mujer saber que cada vez seamos tomadas en cuenta para desempeñar funciones importantes y una de las más relevantes, que es la política.

Durante siglos, las mujeres estaban limitadas a realizar funciones o actividades que sólo llevaban los varones, porque se les consideraba como no-racional y con virtudes ilimitadas; específicamente se creía que “era una amenaza para el orden político” y esto originaba que no tuvieran participación fuerte dentro de la sociedad en la que imperaban los hombres y mucho menos en la vida política porque se consideraba que eran cuestiones en los que se originaban conflictos y la mujer no podía resolver.

Las mujeres solamente desempeñaban el rol de ser madres y dedicarse de tiempo completo a su familia, manteniéndose al margen en los asuntos concernientes a trabajos y otras funciones en las que sólo se involucraban los hombres por su naturaleza de creer erróneamente que estaban en un plano superior en todos los aspectos.

Sin embargo, las mujeres empiezan a desenvolverse y a descubrir su capacidad y esto implica una etapa de transición para aspirar a un nivel de educación superior y como resultado empieza a intervenir lentamente en otras funciones y sobre todo por su interés y aspiración de llegar a ocupar cargos de elección popular en el orden público ejerciendo la democracia.

Después de 50 años a las mujeres mexicanas se les otorgaron derechos políticos al ser reformadas las leyes electorales y reconocer el derecho y obligación de votar. El primer presidente de México que recibió el voto de las mujeres fue Adolfo López Mateos, en 1957. Estos logros obtenidos por las mujeres es sin duda algo relevante y también de reconocimiento a quienes han hecho todo el esfuerzo posible y permitir mayor participación activa en la militancia política, ya sea formando parte en las contiendas o eligiendo a nuestros representantes de los poderes.

En México la participación de las mujeres en la vida política aún no refleja una situación de equidad respecto a los hombres, porque aún se encuentra limitada por cuestiones de género; sin embargo, la mujer sigue demostrando capacidad y esfuerzo por que sea reconocida en la sociedad como tal.

De acuerdo con las estadísticas, se afirma que el PRI ha logrado más avances en materia de oportunidades para las mujeres y Coahuila no es la excepción respecto a esta afirmación, lo que se demuestra porque actualmente en nuestro Gobierno estatal existen varios cargos importantes ocupados por exitosas mujeres.

Cabe mencionar también que no sólo se ha visto reflejado el trabajo de la mujer en este ámbito, sino también en la rama empresarial y educativa e incluso a nivel internacional las mujeres van ascendiendo en cuanto a nuevos retos para con esto alcanzar su desarrollo intelectual y de responsabilidad.

En el plano familiar se proyectan las mujeres demostrando que con responsabilidad se va cimentando las bases sólidas de una sociedad, educando a nuestros hijos con principios y valores para que en el futuro esas bases den como resultado, una nueva cultura y esto se verá reflejado en un mejor estado o nación.

Las necesidades que enfrentan las mujeres y que requieren de acciones para promover el respeto y la no-discriminación ya existen en nuestro estado y debemos acercarnos a solicitar el apoyo que se requiera y en este caso es el Instituto Coahuilense de las Mujeres, al que le corresponde atender los planteamientos y necesidades; quiero mencionar también que este instituto está integrado por talentosas mujeres, algunas de las cuales también son madres y por lo tanto tienen la experiencia que se necesita para combatir este tipo de problemas y mejorar nuestro entorno y de esta manera exista una sociedad equitativa para hombres y mujeres.

La autora es integrante del Círculo Editorial de la Fundación Trascender, A.C./Vínculo de Profesionistas.