¿Ustedes saben por qué en los bazares hay tanta ropa deportiva femenina en muy buen estado? Yo sí: Es producto de una gran cantidad de mujeres decididas alrededor del mundo. Y nadie vaya a decir que es privativo de nuestro país, porque he visto cientos de documentales referentes a esa decisión, cuyo idioma origen está en inglés, holandés, noruego, y cantonés.
Más aún. A partir de mi certeza, también pudiera ayudar en la bolsa de valores a todas las tiendas de ropa deportiva porque sé, sin temor a equivocarme, los días cuando las ventas de prendas para hacer ejercicio se disparan. A saber: Viernes y sábado en la mañana y domingo en la tarde.

La decisión está muy relacionada con rediseño de interiores. Las señoras somos muy dadas, los fines de semana, a cambiar las cosas de lugar, sobre todo de la sala y la recámara; esta última, necesariamente, incluye un espejo. Ver nuestra apariencia con más luz, es decir, luego de limpiar el objeto especulante, y descubrir que no tenemos la piel verde, sino que era puro polvo en la superficie, pero que el tamaño reflejado sí es real y persistente, lleva a shock generalizado. La consecuencia es un proceso con varias etapas: La negación, la culpa, la aceptación, el valor.

El valor implica estar dispuestas a volver al gimnasio, a la pista o usar los aparatos que han servido, los últimos meses, como percheros. Librar todas las batallas descritas llevó una semana completa. Ya es fin de semana otra vez y la decisión está tomada: El lunes empiezo, sin falta. Una herramienta indispensable para mantener a flote la fuerza de voluntad es ropa nueva, sexy, juvenil y vistosa, para salir a la calle partiendo plaza y con un kilo menos, nada más producto de la firmeza mental.

En los días antes mencionados -viernes, sábado o domingo-, hay un renglón en la agenda dispuesto para ir a buscar la ropa. La mayoría de las chicas lo va posponiendo por culpa de un baby shower, despedida o cumpleaños imprevisto de la suegra. Entonces, el domingo por la tarde, empieza la retahíla de argumentos con el hombre para que vayan a hacer las compras pendientes. Él se niega por varias razones: a) No es la primera vez; b) Su señora tarda demasiado buscando ropa para bajar de peso que la haga ver delgada, y c) ¡Porque es domingo en la tarde! Pero no es posible esperar un días más.

Explicado el motivo, ya sabemos la razón por la que abunda ropa casi nueva deportiva en los bazares. No es necesario que aclare cuántas vueltas al gimnasio, la pista o los aparatos suman mis congéneres en los 30 días siguientes; digamos que la voluntad no sobrepasa el bimestre en esos casos desesperados.

Lo mejor de todo es lo siguiente: Pasada una estación del año, el ritual debe repetirse y los compradores de ropa usada ya están con tamañas uñas esperando lo que dictará la moda en la siguiente temporada.


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