Los grandes maestros llegan a esa categoría gracias a que, entre otras cosas, nunca dejan de ser alumnos. Gracias a esa curiosidad que los lleva a aprender de otros mundos, a asimilar lo que de inicio les parece ajeno.

En la industria de la música son pocos los que se atreven a buscar en aquellos horizontes lejanos a los que les dieron fama. Hay nombres fascinantes en esa breve lista, como Peter Gabriel, Santiago Auserón, David Byrne o Ry Cooder, auténticos exploradores.

Paul Simon es otros de estos maestros. Su estilo es la variedad, lo ecléctico, hacer de cada álbum un viaje hacia horizontes inexplorados.

A inicios de este año la academia de música de Brooklyn decidió hacer un homenaje compuesto por 3 recitales para mostrar las dimensiones de Simon, titulado “Love in Hard Times”.

El primer concierto se tituló “Songs From The Capeman”, tal como uno de los más sorprendentes discos de Simon en el que explora ritmos como el doo-woop, rock and roll de los 60’s, salsa, aguinaldo y otros ritmos caribeños. Las letras fueron escritas por él y el poeta ganador del Nobel Dereck Walcott.

El segundo concierto fue “Under African Skies”, título de una canción del álbum considerado su obra maestra, “Graceland”. Este segundo recital mostró el amor que Simon desarrolló por la música africana y brasileña, ésta última desarrollada sobre todo en su disco “Rythm of the Saints”.

Este evento lo pone en común con dos maestros arriba mencionados: la admiración por Africa, la inclusión de músicos originarios del continente, es algo que comparte con Peter Gabriel. Y durante el concierto, compartió escenario con David Byrne, que asistió como invitado especial.

El tercer recital se llamó “American Tunes”, y exploró ritmos que Simon ha usado constantemente y que dan una idea íntegra de la música nacida en su país: desde el blues, el country, el jazz, funk hasta la música chicana.

Eddie Palmieri, prodigioso pianista nuyorican, cuenta que el día que conoció a Paul Simon éste le dijo “será un honor ser su alumno”. Palmieri fue contratado entonces como asesor del disco “Rythm of the Saints”, y de esa sociedad se edificaron las bases de lo que sería “Songs From the Capeman”, su siguiente producción.

Creo que esa anécdota nos sugiere Simon no ha querido conformarse; que la música es un ámbito inagotable y por ello conviene ser siempre alumno, a diferencia de aquellos grupos o cantantes que se la pasan lanzando tours de cuando en cuando, covereándose a sí mismos. Esa lista sí es larga.
Comparte ese artículo: Facebook Favicon Facebook Google Bookmarks Favicon Google Bookmarks Twitter Favicon Twitter YahooMyWeb Favicon YahooMyWeb