¿Está perdiendo impulso la recuperación?
¿Regresaremos a una situación recesiva?"
Los niveles de desempleo en muchos de los países que pertenecen a la OCDE han alcanzado niveles históricos y una recaída en la actividad económica mundial sería dramática. Parece que esta preocupación es mayor en los países avanzados, cuyos crecimientos esperados de por sí son bajos. Pero también es un serio problema para las economías en desarrollo y emergentes, ya que si bien han estado mostrando mayores tasas de crecimiento, los niveles de pobreza son por mucho mayores y una recaída en la producción y el empleo tiene efectos más devastadores en término del bienestar de las sociedad. Desde luego que para México el problema es particularmente alarmante, en la medida que la recuperación de la economía depende fundamentalmente de lo que suceda con la estadounidense.
El año inició con un relativamente vigoroso ritmo de actividad económica en la mayor parte del mundo, después de que se empezaron a mostrar signos de recuperación durante el segundo semestre del año pasado, afortunadamente antes de lo que se esperaba. Las cifras de producción y comercio exterior durante el primer trimestre fueron muy alentadoras. Pero conforme ha pasado el tiempo, este dinamismo parece estar perdiendo fuerza y diversos indicadores tienden a mostrar resultados mixtos que están generando creciente preocupación. No es que estemos viendo una contracción nuevamente, sino que diversas variables están mostrando una reducción en sus crecimientos. Esto es importante tenerlo en mente.
Por ejemplo, el indicador de la producción manufacturera global estimado por JP Morgan mostró un menor crecimiento por segundo mes consecutivo. En el caso particular del componente de órdenes nuevas, aunque se mantienen en expansión, el ritmo es mucho menor. Da la impresión de que el vapor de la máquina está empezando a faltar.
En el caso particular de los países europeos, los indicadores recientes no son nada alentadores, tal vez con la excepción de la producción en Alemania. Pero aún en el caso de este país, este crecimiento ha estado empujado por su sector exportador, ya que su mercado interno no muestra igual dinamismo, como lo registran reportes recientes sobre las ventas al menudeo, los cuales han sido desalentadores. Esta situación puede complicarse hacia finales del año, cuando se empiecen a sentir los efectos de los programas de austeridad que están implementando estos países en el marco de sus políticas de consolidación fiscal. En último caso, si la economía mundial pierde fuerza ¿a quién exportarán?
Pero seguramente el caso chino es el que está generando mayor preocupación ya que es la economía de la cual se espera sea uno de los principales motores de la recuperación actual. La producción manufacturera desestacionalizada en junio se contrajo por primera vez en varios meses; el indicador de servicios también se debilitó mientras que las órdenes de compra del exterior disminuyeron en junio. Datos preliminares sobre el crecimiento del PIB de este país para el segundo trimestre indica un menor ritmo, 10.3% en dato anual, comparado con el 11.9% registrado el primer trimestre. La ventas al menudeo en junio también mostraron menor crecimiento mientras que la producción industrial en ese mes creció 13.7% comparada con el 16.5% registrado en mayo. Como menciono, no hablamos de una contracción sino de una desaceleración.
En Estados Unidos, el último comunicado de la FED redujo sus previsiones de crecimiento para este año a un rango de 3%-3.5% comparado con el 3.2%-3.7% anterior. Entre los comentarios de este organismo destaca su previsión de que podrían requerirse de cinco a seis años para que la economía regresara a las condiciones registradas previas a la crisis. Entre los últimos indicadores reportados destaca una sustancial caída en el índice de confianza del consumir en julio, que se redujo de 76 a 66.5. Adicionalmente, la caída en 0.1% en su índice de inflación ha reanimado la discusión sobre una posible deflación, que en lo personal considero aún poco probable.
El panorama mundial no parece muy alentador, y si bien creo que estos reportes aún no pueden definir un cambio en la tendencia y por lo tanto la probabilidad de una nueva caída o recesión es aún baja, sí son datos que provocan mayor preocupación. Como inicié esta nota, una desaceleración de la economía mundial sería un evento dramático considerando la situación de muchas economías, pero sobre todo, los niveles de desempleo en diversos países. Y aunque México registre menores niveles de desempleo, el problema está más vinculado a los niveles de pobreza de buena parte de la población, los cuales necesariamente aumentarían.
| Comparte ese artículo: |
|



