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Teresa Guajardo Berlanga
Teresa Guajardo Berlanga
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05 Julio 2017 04:00:00
Pilar rosa en el sendero político
Mucho se ha hablado acerca de la sociedad en la que vivimos; una incluyente, misma que ha venido evolucionado con el paso del tiempo en razón a las necesidades sociales de cada época. El pasado 3 de julio se conmemoró el día en que las mujeres votaron por primera vez en nuestro país, hace 62 años. El sufragio femenino incluye claramente el derecho constitucional y político de las mujeres a votar y ser votadas, lo que significa que pueden ejercer el voto y pueden ser nominadas para ocupar un cargo de elección popular.

Uno de los momentos más importantes en esta materia fue cuando la Organización de las Naciones Unidas reconoció el sufragio femenino en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Dicha declaración fue aprobada en 1948, y aunque incluía la igualdad de derechos políticos para todos, fue hasta 1954 cuando se incluyó que “las mujeres tendrán derecho a votar en igualdad de condiciones que los hombres, sin discriminación alguna”.

El intento por obtener la igualdad de derechos entre hombres y mujeres comenzó en 1913, durante la Revolución Mexicana en la redacción del Plan de Guadalupe. A pesar de esto, en la Constitución de 1917 no se les otorgó el derecho al voto ya que se pensaba que la sociedad no lo consideraba necesario; además de que la mujer tenía un rol doméstico, el principal factor para evitar que las mujeres contaran con este derecho fundamental, fue que el Artículo 34 de la Constitución no estaba redactado en femenino. Siendo este uno de los principales argumentos de grupos que estaban a favor de la igualdad de derechos y oportunidades, toda vez que en nuestro idioma, el masculino sirve también para generalizar a un grupo de personas.

A pesar de las diferentes iniciativas, a través de diferentes puntos en el tiempo, el sufragio femenino llegó más tarde a nuestro país. En 1923 el estado de Yucatán reconoció el voto de las mujeres; sin embargo, no duró mucho, ya que el gobernador de dicho estado poco después fue asesinado. Posteriormente, en 1937, después de varias propuestas, el entonces presidente de México, Lázaro Cárdenas, presentó una iniciativa la cual fue aprobada pero no llegó a la declaratoria de vigencia. Cuando Miguel Alemán ocupó la silla presidencial las mujeres obtuvieron el derecho de emitir su voto en elecciones locales; unos años después, en 1952, Adolfo Ruiz Cortines presentó su propia iniciativa y fue aprobada en 1953. En las elecciones de 1955 la mujer mexicana ejerció su derecho y participó por primera vez en las elecciones.

El progreso es evidente; cada vez más mujeres salen a votar y son elegidas para ocupar y desempeñar puestos de suma importancia ya que marcan el rumbo de la vida política de lugares donde vivimos. Con el paso del tiempo las mujeres hemos demostrado que somos capaces de enfrentar los mismos retos que los hombres, con igual valentía y carácter. Exhorto a todas las personas, especialmente a todas las mujeres, a que sigamos luchando por una mejor sociedad, incluyente y con igualdad en oportunidades para todos y todas. No tiremos a la basura la lucha de tantas personas en el pasado, y continuemos esos ejemplos que nos hacen desarrollarnos individual y colectivamente en sociedad; solo así, en conjunto podremos llegar más lejos.

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