Dorar la píldora, profesor, viene de los inicios del siglo veinte, cuando las medicinas, las pastillas en sí, tenían sabor amargo.

- Igual que hoy. Si usted deja que la capa que cubre la pastilla se diluya en su boca, termina por apreciar el mal sabor.

- Precisamente a eso me refiero. Para que las pastillas fueran tomadas sin hacer gestos, se procedió a ponerle una capa, un confite, digamos…

- Como las “lunetas” o los “m&m”.

- Exactamente. En aquellos años, la capa dulce de la pastilla era dorada, por eso ahora que se menciona que a alguien le quieren dar una verdad amarga sin que lo note y le mienten, se dice que le quieren dorar la píldora.

- O sea lo que están tratando de hacer.

- Ni más ni menos. Por lo que respecta a México y sus gobiernos, la dorada de píldora es cosa de todos los días.

- Oiga, pero este tipo inmundo, Agustín Carstens.

- Ah, sí, de acuerdo. ¿Qué con él?.

- Primero nos dijo que la crisis internacional no pasaría de un catarrito para México. Y ya vio que bronconeumonía. ¿Habrá quien se haya tragado esa píldora?.
- Huy profesor. Aquí hay quienes comulgan con piedras de molino.

- ¿Será posible?.

- Vea usted: alguien le dijo a Ernesto Cordero que tiene posibilidades de ser presidente y se los creyó.

- Pobre. En fin. Si alguien le habló de sus enormes cualidades, de su capacidad de líder, de sus habilidades para sortear situaciones difíciles y otras cosas, le doraron la píldora.

- Sin duda.

- Pero hay otras píldoras. ¿Cómo está eso de que si México paga más cuotas al Fondo Monetario Internacional, podría tener injerencia en las decisiones de este organismo e influir de manera benéfica para los mexicanos?.

- Ésa es otra píldora de Carstens. Hay que recordar que antes de que él fuera secretario de hacienda, era el gerente operativo del FMI, así que ya se imaginará para quién trabaja.

- ¿Qué ganaría México con pagar mayores cuotas?.

- México nada. Carstens seguramente cobraría las comisiones de esos millones por la venta de acciones, pero nada más. Eso no le daría a México ni siquiera voz, ya no digamos voto,.

- ¿Por qué dice el gordo ese que México se salvó del conflicto económico gracias a las medidas tomadas por el Banco de México y el Gobierno federal?.

- Porque primero anunció una catástrofe, que nunca, por ningún motivo, podría suceder, pero él se encargó de difundir eso para después erigirse como el salvador de nuestra economía, cosa que no es verdad, ya que en tres meses, el dólar ha pasado de doce y centavos a casi quince pesos. Le dicen deslizamiento, pero para quienes compran y pagan en dólares, se llama devaluación.

- ¿Por qué tiene ese señor el afán de dorar píldoras?.

- Debe ser una fijación suya. ¿De qué tiene cuerpo?. De píldora, profesor.
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