Así percibe a la pareja andrajosa y maloliente que esculca la basura.
Le dijeron que no están casados, sólo arrejuntados. Y que tienen cinco hijos, entre los dos.
Técnicamente la dama que critica tiene razón: Los valores no se dan fácil en medio de la miseria.
La higiene tiene que ver con jabón, agua corriente, ropa limpia; todo cuesta y mucho. El matrimonio, la familia legal, son moneda corriente en la sociedad normal, no en el inframundo.
Por eso no basta con dar limosna ni subsidios a la pobreza extrema.
Mejores armas son la educación, el empleo, los servicios básicos.
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