HONG KONG.- Este tigre asiático, que es la gran puerta de Occidente a China, intimida a cualquiera. Entre sus montañas y sus islas se levantan cientos de picos que rascan el cielo, y a sus pies se despliega el puerto más visitado del mundo. El 84% de las marcas de lujo tienen aquí representaciones, y Louis Vuitton no vende en ningún lado como lo hace en Hong Kong. Aunque deslumbrante, esta es una ciudad de excesos.

Es donde hay más Rolls Royce per cápita del mundo, y financieros que tienen 40 autos de lujo. Existe el doble de aviones que el aeropuerto pueda acomodar y 36 hoteles de cinco estrellas. Sólo aquí, donde viven 101 mil millonarios, existe una empresa de citas que cobra 4 mil dólares para encontrarles pareja y sastres que en un día hacen a sus clientes trajes a la medida.

No hay ciudad que tenga más rascacielos que ésta. En Nueva York, que reclama esa fama, hay 563; en Hong Kong, mil 221. Aquí hay 112 rascacielos con más de 180 metros de altura, en comparación con Nueva York, que ni siquiera su afamado Empire State supera los 150. Aquí se encuentra el quinto edificio más alto del mundo –tras los picos de Dubai, Mecca, Taipei y Shanghai–, y el hotel Four Seasons, que es uno de los chaparros, es más alto que la Torre Mayor de México.

Las rentas están entre las más altas del mundo, con tiendas departamentales que desembolsan un millón de dólares al mes, lo que sugiere el volumen de venta y precios sobre los que se manejan. En los malls para “altos recursos”, “embajadores de compras” orientan el consumo a través de un sistema de teleconferencia con pantallas en los pasillos de mármol. Aquí también se encuentra la mayor flotilla de autobuses de dos pisos en el mundo, y su subsuelo lo cruza un sistema de metro y tranvías que mueven más de 7 millones de pasajeros al día.

Hong Kong abruma también por lo vanguardista. Sus ingenieros robaron kilómetros al mar para construir sobre tierra plana su aeropuerto, considerado el mejor del mundo, y lo mismo hicieron para levantar el centro de convenciones, la terminal del ferry que lleva a Macao –donde se levanta una réplica de Las Vegas, a veces incluso superada en tamaño de hoteles–, y con algunos de los puentes colgantes que cruzan esta ciudad de bahías, que hacen palidecer a las de Río de Janeiro.

El Hong Kong de hoy es posible gracias a Deng Xiao Ping, quien tras la muerte de Mao Zedong y los remanentes de la Revolución Cultural, logró que el Reino Unido devolviera estas islas y su península a China en 1997 –después de más de 150 años tras su victoria en la Primera Guerra del Opio–, al proponer un modelo que permitiría que en un país convivieran dos sistemas.

Hong Kong y Macao viven bajo un Régimen Especial Administrativo, que abrió la puerta al capitalismo mientras que en lo político se mantuvo el yugo comunista. Así como se ve de libre Hong Kong, es territorio prohibido para los chinos que no vivieran aquí antes, y necesitan permisos inclusive para visitar. De esa forma, el capitalismo salvaje que la hace vibrar, la somete a permanente contradicción.

Más de medio millón de personas –una de cada seis familias– viven en pobreza extrema, y el 72% de sus niños comen lo que encuentran en la basura. En una ciudad donde más del 80% vive de los servicios, los factores económicos exógenos juegan malas pasadas. Como el resto de China, el crecimiento se ha desacelerado y la economía se empieza a enfriar. El ritmo de la manufactura decreció en noviembre y el entorno los tiene en alerta.

Desde la crisis financiera mundial se aumentaron los estímulos fiscales para inversionistas –exención de impuestos a negocios y al consumo, y mínimos al impuesto sobre la renta–, pero no ha sido suficiente. Los chinos se han ido a la calle y las tensiones han crecido. Pero esto es lo que no se ve. Lo que sí se ve es diferente. Fabricantes de aviones, arrendadoras y artículos de lujo ven 2012 con enorme optimismo. Después de todo, su mercado no es chino sino cosmopolita, el mismo que desde hace más de un siglo ve en Hong Kong el diamante en el cual todos se quieren reflejar.

.(JavaScript must be enabled to view this email address) / @rivapa
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