Menos los mexicanos, que seguirán con su vida de siempre.
Sentados en la sala, bebiendo en el café, jugando en el casino.
¿Qué no sabes que hoy se acaba el mundo y empieza el juicio final?.
Con gesto displicente responderá el mexicano: De seguro hay prórroga.
En México, los plazos son elásticos y rigen sólo para la gente que es cumplida.
Los demás reciben dispensa, nuevos plazos y perdón de recargos.
Eso sí, demandan los servicios a tiempo y a la puerta.
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