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Juan Latapí
Juan Latapí
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11 Septiembre 2016 03:10:54
¡Qué bonita familia!
AYER EN VARIAS CIUDADES DE México se llevó a cabo la Marcha por la Familia, convocada por la asociación civil Conciencia Nacional por la Libertad Religiosa, para “defender” la familia y el matrimonio entre un hombre y una mujer, en la que –aunque lo nieguen- se ve la mano de la Iglesia.

AFORTUNADAMENTE EN MÉXICO HAY LIBERTAD de expresión para que se puedan libremente manifestar diversas opiniones. Sin embargo –en torno a las marchas de ayer- existen varias dudas acerca de qué tipo de familia se pretende defender.

NO ACLARAN SI QUIEREN PROTEGER a la familia basada en la idea de autoridad y liderazgo del varón, en la que se privilegia el predominio de los hombres sobre las mujeres, el marido sobre la esposa, del padre sobre la madre, los hijos e hijas.

O SE REFIEREN A LA familia “natural” que vive bajo el régimen del machismo, que considera a la mujer abnegada, esclava de su hogar, sumisa y que cree que amar es sufrir.

O SERÁ LA FAMILIA QUE tolera el machismo del hombre promiscuo capaz de engañar a su esposa y mantener relaciones amorosas con otras mujeres, donde el matrimonio no es un obstáculo para practicar el adulterio. O la que tolera que el hombre pueda ir a un table-dance pero que condena que la mujer vaya a ver un stripper.

O A LO MEJOR ES la familia en el que macho “alfa” no tolera la desobediencia de su mujer. O es la familia que cree que el lugar de las mujeres –aunque sean profesionistas- es el hogar y atender de tiempo completo a sus hijos.

O SERÁ LA FAMILIA QUE practica la violencia de género –física, verbal, sexual, económica o psicológica. Esa familia por la que la ONU ha colocado ha México entre los 20 peores países en términos de violencia de género y describe esta violencia en el país como una pandemia.

TAL VEZ SE REFIEREN A la familia en la que la educación sexual es tabú, que da pie para que la cantidad de embarazos de niñas y adolescentes sea escandaloso y que Coahuila ocupe el primer lugar a nivel nacional en embarazos de adolescentes de entre 14 y 16 años.

ES ESA MISMA FAMILIA QUE no educa y ni se percata que sus hijos son consumidores de pornografía en sus celulares. Por ejemplo, a nivel nacional Saltillo ocupa el quinto lugar en consumo de pornografía y México el décimo lugar a nivel mundial.

O ES LA FAMILIA HOMOFÓBICA que se voltea para otro lado cuando un ministro de culto es señalado como pederasta o que mantiene amoríos en los oscurito.

NO SE TRATA DE DEFENDER o condenar cualquier tipo de familia o de unión; se trata de una cuestión de respeto, dignidad y justicia.

ANTE ELLO, LA SEMANA PASADA el periodista Carlos Puig señalaba que “lo que más ofende a los representantes del medioevo mexicano que ha convocado a marchas es el sexo. No pueden con lo del sexo.

No quieren que se hable de sexo, no quieren que la gente se informe sobre sexo”. “LO PRIMERO PARA ATACAR ESTA crisis, que es de salud, pero es social, es información. Ciencia, no superstición. Herramientas, no terror. Eso es lo que quienes convocan a las marchas no quieren. Prefieren vivir con miedo, en la ignorancia”.

POR SU PARTE EL DOCTOR Juan Ramón de la Fuente dice que “es increíble que, entre los argumentos de quienes insisten en discriminar ante la ley a personas con orientaciones sexuales diversas y en segregarlas socialmente, se esgriman supuestas razones de salud física o psicológicas”.

AFIRMA DE LA FUENTE QUE desde 1973 científicamente la homosexualidad dejó de ser considerada una enfermedad.

Tampoco hay evidencia científica de que haya impacto en la salud mental de los niños adoptados por parejas del mismo sexo, ni diferencias significativas en la autoestima, el neurodesarrollo, la capacidad de adaptación, el rendimiento escolar o alguna forma de patología mental entre estos niños y aquellos que han sido criados por parejas heterosexuales. El matrimonio igualitario –por cierto, legal en Coahuilaha demostrado ser un factor de estabilidad emocional entre los miembros de una comunidad que ha sido históricamente segregada.

HACE UNA PAR DE SEMANAS el investigador José Crespo decía que “en el siglo XXI la Iglesia no puede aún entender racionalmente los hallazgos de la ciencia sobre la homosexualidad y otras expresiones sexuales, para comprenderlas. Consideran las iglesias que es mejor mantenerse en el oscurantismo, y basarse en ancestrales prejuicios (…). Ahora en México, la Iglesia y su base social no defienden sus derechos (la familia “natural”) pues nadie los amenaza;

lo que hacen es impedir que esos derechos se extiendan a grupos minoritarios. Eso se llama discriminación”. EN RESUMIDAS CUENTAS ES UN tema por debatir, con el respeto que merecemos todos, haciendo a un lado pasiones, ignorancia y fanatismos, no arrancándole las hojas a los libros de texto. Nuestros hijos lo agradecerán.

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