Hay ayuntamientos coahuilenses, de esos que se irán este 31 de diciembre, gracias a Dios, según dice “Juan Pueblo”, que resultaron además de pésimos como administradores de los recursos públicos, uñas largas, dejando deudas al alcalde entrante, mínima la obra directa que realizaron en sus 4 años y, lo peor y criticable, es que saludan con sombrero ajeno, lo que los convierte en desvergonzados y descarados.

Caso palpable y concreto lo es el tan cuestionado presidente municipal de Castaños, Mauro Zúñiga, quien el jueves de la semana pasada “rindió” su cuarto y último informe de desgobierno.
Tan sólo para medir la aceptación y querencias que Mauro logró en su periodo de edil, se contaban con los dedos de una sola mano, el número de ciudadanos comúnes y corrientes que acudió al salón donde hizo la “rendición” de cuentas.

Ni tan siquiera las lideresas y los dirigentes de las colonias que normalmente acudían con regularidad a las oficinas de la Presidencia, estuvieron presentes, ya que su presencia durante cuatro años, fue más de interés que de voluntario y de convencimiento, ya que Mauro Zúñiga, les entregaba bonos y despensa que normalmente lo hacía “mochándole” a la cantidad y echando regaños y reprimendas a quienes “beneficiaba” con los recursos que repartía ya que se trataba de los que enviaba el gobierno de la gente.

Las vociferadas de Mauro, antes de dar los donativos que de ninguna forma eran de su forma y mucho menos de su presupuesto, eran ocasionadas porque representaba para él una molestia y pérdida de tiempo, pero además, porque el entregar a esas lideresas y líderes, le reducía su “guardadito” para “comprar” a ciertos regidores, síndicos y empleados, particularmente a estos últimos que su trabajo era ir a limpiar y mantener siempre presentable la palapa y casa de campo que en los 4 años al frente de la alcaldía, mejoró lo que no en los casi 15 años de que era propiedad de la finca, al menos es lo que los ciudadanos de castaños gritan a cielo abierto.

De los informes realizados hasta la fecha de los 38 ayuntamientos que terminan en Coahuila, el de Castaños ha sido el más desairado hasta ahora, lo que indica y demuestra sin lugar a dudas de que a las comunidades no se les olvida y responden con indiferencia y desprecio hacia los presidentes que no responden a la confianza que se les brindó en las urnas cuando fueron electos.
Al de Mauro Zúñiga acudieron obligados y amenazados de no recibir su quince, los doscientos trabajadores municipales que trabajan en las diferentes áreas, manteniéndose solas la mitad de las sillas rentadas para el evento.

Mauro Zúñiga, ex líder minero metido a político, desde el inicio de su administración, se “distinguió” por déspota, arbitrario, apático y abusón en los diferentes círculos, pero particularmente con los ciudadanos de Castaños, que nunca recibieron un trato decente y respetable cuando acudían a las oficinas del edil que está en periodo de agonía.

En su “informe”, el tiempo lo dedicó a resaltar la obra realizada en sus 4 años, por el gobernador Humberto Moreira, como fueron las más de 30 calles pavimentadas, centros de salud en diferentes sectores de la zona urbana y rural, introducción de agua potable, drenaje, la nomenclatura, energía eléctrica, etc.

Lo invertido por el gobierno de la gente fueron casi 240 millones de pesos, siendo mínima la aportación de Mauro que por cada seis pesos que para una obra entregó la administración estatal, Mauro sólo dio un peso, que no significa nada, aunque al edil que va para fuera, no le importó “caravanearse” con la obra ajena.(http://www.intersip.com.mx)
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