Oiga, don Próspero, se trata de una persona muy valiosa.

- Por supuesto que se trata de una persona valiosa. De las pocas que tengo el placer de haber tratado.

- ¿Entonces?

- Lo que usted dice y muchos comentan, no puede ser.

- ¿No acaso es un intelectual?.

- Definitivamente. El doctor Juan Ramón de la Fuente si hay algo que usa en cada una de sus acciones, al menos en las profesionales, es el cerebro.

- Porque hay tantos que se dicen intelectuales.

- Bueno y no sólo se dicen, les pagan como intelectuales.

- ¿Se cobra por ser intelectual?.

- Primordialmente, se vive como intelectual por ser el intelecto la herramienta de sus actos, que es muy cierto que mucha gente se gana la vida “como intelectual”.
Y les pagan todas las organizaciones y empresas que necesitan de las alabanzas o el visto bueno de los intelectuales para que la gente les crea.

. ¿Las televisoras?.

- Ellas les dan de comer a muchos a los que las mismas televisoras les han dado fama de intelectuales.

- Como ésos que son invitados a los programas periodísticos en los que se abordan temas serios.

- Exactamente. Son aquellos que adoptan pose afectada, hablan con voz pausada…

- ¿Como pensando lo que van a decir?.

- No, para dar tiempo a que la bola de ignorantes que los están viendo, vayan asimilando “la luz divina” de sus palabras.

- No obstante muchas veces no se les entiende.

- De eso se trata. Es que si cualquiera les entiende, se podría pensar que su cultura, conocimientos y manejo del idioma es como el de cualquier pelafustán prieto,
panzón, chaparro, pelos duros. Ellos son “otra cosa”.

- Yo creo que el verdaderamente intelectual es aquel que no importando lo elevado de sus conocimientos o de su cultura, se sabe expresar de manera que todo
mundo le entienda.

- Así debe ser, pero le recuerdo que estamos hablando de los que “trabajan” de intelectuales, no de los verdaderos dueños del intelecto.

- Pero volviendo al tema, el doctor Juan Ramón de la Fuente sí es un intelectual hecho y derecho.

- Eso ni duda cabe.

- Y además usted lo ha dicho en otras ocasiones, es decente, es honesto, trabajador y veraz.

- Todo eso es cierto.

- Entonces, ¿por qué no quiere ser el candidato a la jefatura de gobierno del Distrito Federal?.

- Profesor, ¿qué tiene qué hacer un señor intelectual, honesto, honrado, trabajado y veraz, al lado de toda la bola de sinvergüenzas, rateros, falsos e hipócritas
como los políticos? Pobre hombre.



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